25 de junio de 2010

El Mundial y la tecnología ...

Con la fiebre del Mundial de Fútbol que se vive por todos lados, encontré la nota que adjunto, en la que la NASA indica que, luego de un estudio comparativo entre el balón de este campeonato (Jabulani) y el  Teamgeist (balón oficial de Alemania 2006) resulta que el primero desarrolla trayectoria impredecibles por encima de los  72 Km/h, que es la velocidad promedio que alcanza un disparo de tiro libre desde el borde del área, según refiere la nota, sin contar que a esto se deben sumar factores como la presión atmosférica que varía de una ciudad a otra donde se juegan los partidos, etc. (Para más información, haga click en el titular de esta nota).


Hay quienes creen que se quisiera utilizar la información para encontrar una justificación para la triste performance de equipos como Francia, que salió descalificado pese a ser el actual campeón mundial, o de Estados Unidos que clasificó con un gol de último minuto y que tal vez no pase la siguiente etapa.  Leyendo los comentarios delos fans,  encontré además de lo señalado (expresado en un lenguaje por demás particular), que son pocos los hombres que alaban el derroche de tecnología, teniendo en contra a una amplia mayoría que prefiere la calidad del jugador mismo, refiriendo que el que sabe jugar debiera poder hacerlo con cualquier pelota, inclusive las antiguas, de cuero de vaca cosido que sin tanto desarrollo tecnológico nos permitió clasificar a varios mundiales.

Como yo sé de fútbol lo mismo que usted de aeronáutica, lo importante no me resulta el tema dela pelota o del Mundial, sino la reflexión de cómo la tecnología ha invadido todas las esferas de nuestra vida, sin embargo nadie se detiene a pensar si ello es necesario. Pareciera que debemos seguir una carrera tecnológica por mejorarlo todo tanto como los avances de la ciencia y la tecnología lo permitan, sin embargo ¿es así?
Recuerdo cuando tuve a mis hijos mayores, no había la posibilidad de conocer el sexo hasta el momento del nacimiento, sin embargo unos años después, cuando esperaba a la última, eso ya no era así. Las mamás desean saberlo cuanto antes y reciben la noticia en su consulta del quinto o sexto mes, y cuando el niño nace tiene nombre, cuarto decorado según su género y hasta ajuar adecuadamente  elegido. 
¿Qué se ha ganado? No creo que nada importante. En cambio se ha perdido la ilusión, la hermosa incertidumbre que te hacía esperar "que fuera sano" por encima de un sexo en particular, y permitía que se rebozara de dicha, fuera varón o niña. Sobre la ropa, nadie compraba o tejía rosado hasta después de que naciera, y generalmente el regalo de un familiar te llenaba el vacío. El cuarto del bebé?? Igual, colores neutros o pintado raudo mientras la madre y el bebé estaban en el hospital y luego con la abuelita que ayudaba en los primeros días.  
Entiendo que sin una computadora no estaría publicando estas ideas ni existiría mucho de lo que ven nuestros ojos o tocan nuestras manos, que un celular nos ayuda a comunicarnos de manera maravillosa, que  hay equipos de sonido que permiten una experiencia increíble al escuchar música o que ciertos electrodomésticos nos ayudan con las tareas del hogar para poder dedicar el tiempo a la familia en lugar de pasarse horas refregando calcetines o moliendo alimentos con un batán. Sin embargo todo debe ser ponderado, analizado, y creo que muchas veces no nos detenemos a pensar si tanta tecnología es necesaria en nuestra vida y la adquirimos sólo porque "es lo último" o porque nos la publicitan muy bien (porque son millones los que están siempre en juego) y nada más. 

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