25 de abril de 2014

Inseguridad en Internet: el secuestro cotidiano

Ayer vi una película alemana del 2012, Infierno en Internet  ó Mi hija está en peligro (en el original el nombre es
“Online”, dirigida por Oliver Dommenget), sobre cómo una mujer es hackeada a todo nivel (pierde su dinero, su trabajo, su prestigio) para que el responsable pueda secuestrar a su hija, haciéndose pasar por una niña de su edad. Los productores han sido muy benévolos y le han dado a la trama un destino bastante light: el hacker-secuestrador es un hombre con problemas psicológicos por haber perdido a su hermana en la infancia y deseaba recuperarla. La realidad de una gran mayoría de casos es que son víctimas de ladrones cibernéticos o de acosadores y violadores sistemáticos que luego matan a sus víctimas, sin importarles si tiene 5 o 15 años. Más allá de lo cinematográfico,  es una situación muy  cotidiana cómo, niños, jóvenes y adultos, se exponen en la red publicando TODO sobre su vida y la ajena: sus sitios preferidos, sus gastos, sus problemas, etc., lo que los convierte en víctimas MUY vulnerables.

Ojos que no ven...
La identidad de personas que los niños o jóvenes conocen por internet nunca es algo seguro. Cualquiera puede decir que tiene 13 años, adquiriendo un nick como "Debbie" (o Rosita, Jackie o lo que fuera) y comenzar a dialogar como si ésa fuera la identidad. Aunque toma tiempo, algunos delincuentes son expertos en ganarse la confianza de los niños o adolescentes y luego de un tiempo, contactar directamente con ellos, quienes ya los consideran su "amigo" o "amiga" de confianza. Se ha publicado de muchos pervertidos que haciéndose pasar por niños lograr fotos de sus víctimas en ropa interior o desnudos, y luego los han chantajeado con ello o logran por esa presión el encuentro personal, luego de lo cual todo es peor.
Parecería que después de tanta publicidad ya nadie caería en ello... pero no es así. "Un simple “Me gusta” en Facebook, un inofensivo piropo en el mail, o un “yo sí te comprendo” en el chat pueden ser el inicio de una sofisticada estrategia para enganchar a menores de edad con fines de extorsión, explotación sexual o secuestro" afirma un sitio dedicado a difundir este tipo de delitos para prevenirlos: http://www.coatzadigital.net/2013/07/el-pederasta-se-anuncia-con-un-me-gusta.html. Según un documento de Unicef, "la captación de menores en la red con fines sexuales puede llevar unos minutos, horas, días o meses, según los objetivos y necesidades del agresor y las reacciones de los niños".

En un estudio sobre la violencia en internet (http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1729-48272009000100002) se señala que los criminales cibernéticos "obtienen la información de sus víctimas de diferentes maneras, entre ellas, se encuentra el participar en un Chat Room. Otra táctica muy común en la web, es ingresar a las listas de correo y agregarse al llamado messenger (mensajería instantánea, que otorga un servidor). Algunas víctimas de los cibercriminales, han proporcionado voluntariamente sus datos personales, y en los casos más extremos, el delincuente pacta un encuentro con la víctima para después secuestrarla a través de "citas a ciegas". Atemorizante pero real. Se ha dado y, lastimosamente, se sigue dando, y no tendremos una cifra de ello porque no todos los casos son reportandos.

Los secuestros nuestros de cada día
En la nota “Secuestros facilitados por Facebook” (http://aunamnoticias.blogspot.com/2012/10/secuestros-facilitados-por-facebook.html) se lee cómo un ciudadano mexicano sufrió un infierno real, no de película, y tiempo después de ser liberado afirmó: “Nunca pensé que alguien quisiera hacerme daño y mucho menos que alguien se interesara por buscar y vigilar mi perfil en Facebook. Yo sólo lo cree para platicar con mis amigos y primos lejanos, ya que no sabría nada de ellos si no fuera porque también comparten su perfil en esta red social. Lo malo es que ahora me preocupo por su seguridad, porque lo que me pasó a mí también
le puede suceder a ellos”. Según el autor de la nota en México “alrededor de 45 secuestros ocurren todos los días, ya que el crimen organizado está a la orden del día y, cada vez, son más ingeniosos en sus métodos para obtener información y encontrar potenciales víctimas de secuestro por medio del uso de internet”, aunque no todos los casos sean reportados, por miedo a la difusión y/o a la represalia de los delincuentes, y se menciona que en el “Informe sobre el secuestro en México”, publicado por el Consejo para la Ley y los Derechos Humanos, que en el 2011 de cada 10 secuestros 6 no eran reportados, 2 eran negociados por la policía extraoficialmente, y sólo 2 llegan a una denuncia, motivo por el que nunca leerá de ellos en las portadas de los diarios ni los verá en televisión. ¿Alarmante? Claro que sí, pero es la realidad en países en los que el temor a la corrupción institucional bloquea la denuncia y con ello promueve la impunidad de los criminales. Y lo triste es que los casos aumentan año a año de forma significativa.

¿Qué información promueve esta ola delincuencial? La publicación excesiva por parte de los cibernautas: fotos de la familia, amigos, casa, escuela, actividades, auto, salidas, vacaciones, teléfono celular, dirección, trabajo, etc. No sólo en el perfil, sino en las conversaciones por chat o por las redes sociales.  La mayoría de sitios no aseguran esos espacios (encriptación) y lo que parece que sólo le puede pasar a otros, te puede pasar a ti. No tiene uno que ser millonario, pues ante una amenaza de asesinato, la familia hace lo que sea. Además, muchos secuestradores durante el cautiverio de sus víctimas obtiene de ellas más información que le permite realizar posteriormente otros hurtos o secuestros.

Los adolescentes y niños son los más vulnerables
El tema no es desconectar a los jóvenes y aislarlos de  la tecnología, como ingenuamente trata de hacer la protagonista del film, sino educarlos.  Los padres creen que "intervenir en sus cosas" es no respetar su privacidad, y, todo lo contrario, ¡es enselarles a protegerla!
Es importante conocer el estilo de actividad en las redes de nuestros niños y hacerles llegar información sobre estos temas, para que puedan ver la realidad de su situación. A veces son más propensos a creer si lo ven publicado en la web que si se lo dicen los padres. También es útil conversar con los padres de los amigos o los maestros de escuela para poner el tema en circulación y hacerles ver a los jóvenes que las cosas que pensamos que sólo les pasa a otros nos pueden pasar... pues nosotros somos “el otro” para los demás.

Algunos casos reales
Una víctima de estos secuestros, que fue afortunadamente liberada luego del pago a sus secuestradores,  comentaba que conoció de un caso anterior, y se preocupó, pero sentía que ella no publicaba “tanto” y con el tiempo se olvidó del asunto. “Fui secuestrada por tonta- declaró- por estar pegada a mi Blackberry presumiendo en Facebook que estaba en tal o cual restaurante o en que Starbucks me había quedado de ver con Fer, mi amiga, pero no tenía idea de que todo lo que publicaba podía interesarle a alguien que no estuviera en mi grupo de amigos”. La experiencia le significó un trauma tal que luego reconoció: “Ya no salgo con mis amigos y mi mamá va por mí a la escuela, todo cambió (…) no me gusta estar sola ni un momento, incluso quería que mis papás contrataran guardaespaldas que me protegieran…”. En México la ola de secuestros es tal que el 65 por ciento de las víctimas de secuestro se mudan a otro lugar y 15 por ciento abandona el país.

Cómo evitar ser víctima de estos delitos
  • Nunca uses las redes para compartir información personal
  • No publiques todo de tu estilo de vida, trabajo o actividades, ni  muestres demasiado tu entorno por medio de la cámara web.
  • No llenes tu perfil en una red social. Poner tu género y país es suficiente  (tus amigos no necesitan esos datos y nadie más los deben tener).
  • No publiques fotos de tu casa o automóvil.
  • Las redes son como la sociedad: hay de todo, debes tener conciencia de navegar con prudencia y desconfiando de los extraños. 
  • Mantén tu configuración de manera restringida. 1000 contactos no significa tener 100 amigos pero sí significa estar más expuesto(a).