19 de febrero de 2013

Un peligro inocente: Síndrome de Shock Tóxico

Éste es un tema poco habitual en el blog, pero importante de tocar, pues hace poco una linda joven que conozco estuvo a punto de morir. Me dijeron que tenía "Síndrome de Shock Tóxico" y yo no sabía lo que era ni qué lo había causado pero sí supe que fue extremadamente grave. Afortunadamente hoy ella está fuera de peligro pero le han indicado una recuperación de... ¡un año! Es demasiado, pensé, y me pregunté: ¿qué puede causar semejante mal? Cuando me enteré no lo podía creer: tampones vaginales.

Buscando en Internet encontré que el Síndrome de Shock Tóxico es causado por una toxina producida principalmente por bacterias estafilococos (ojo, no todas  las infecciones por estreptococos o estafilococos causan síndrome de shock tóxico) y en más de las mitad de los casos está comprometido el uso (inadecuado) de tampones vaginales durante la menstruación.  En USA se informa de una incidencia de tres casos  por cada 100 mil mujeres (en edad fértil).
Es importante tener presente que también hay casos como consecuencia de infecciones cutáneas, parto o cirugías.

¿Cuáles son los síntomas del Síndrome de Shock Tóxico? 
Es importante, si hay presencia de alguna de las circunstancias arriba indicadas, prestar atención si en el individuo se nota:
  1. Confusión, 
  2. diarrea, 
  3. malestar profundo
  4. náuseas y vómitos, 
  5. dolor de cabeza, 
  6. fiebre alta y/o escalofríos, 
  7. baja de presión, 
  8. dolor de cuerpo, 
  9. erupciones extrañas y sin causa aparente. 
Si más de dos de estos síntomas aparecen y la persona ha sufrido una infección fuerte, una cirugía o usa tampones, es URGENTE que sea evaluada de inmediato por un médico. No existe un examen específico para el diagnóstico del Síndrome de Shock Tóxico  y por ello se requiere una cuidadosa evaluación clínica en base a los síntomas en su conjunto.

Es importante tener presente que el Síndrome de Shock Tóxico es una EMERGENCIA MÉDICA que puede ser mortal hasta en el 50% de los casos. Los pacientes que presentan este síndrome requieren internamiento inmediato y acción rápida para controlar la infección, y evitar la disfunción orgánica grave, insuficiencia renal, cardíaca o hepática o,  finalmente, la muerte.
Estamos ante un cuadro tan severo que en los sobrevivientes queda una alta propensión a recaer y muchos pueden no sobrevivir en la segunda ocasión.

¿Por qué los tampones vaginales?
La bacteria que causa el síndrome habita normalmente en la nariz o la vagina, sin causar ninguna complicación, pero si hay una alteración que rompa el equilibrio de la flora bacteriana y favorezca que este microorganismo crezca y se multiplique demasiado, segregará una toxina ( toxina estafilocócica) que es la causante del síndrome, y eventualmente puede ocasionar la muerte por fallo de múltiples sistemas.

El uso de tampones por un tiempo prolongado  genera un medio extremadamente propicio para la proliferación desmedida del estafilococo: la sangre acumulada, en un entorno cálido (al estar encerrado dentro de la vagina) es un ambiente de cultivo estupendo para esta bacteria. También puede causar el síndrome la manipulación inadecuada del dispositivo,  falta de higiene adecuada de las manos y de la zona vaginal, si el tampón se contaminó por exposición o contacto, pero, sobre todo, por el tiempo de uso del tampón, por encima de 4-6 horas de uso. Al parecer, hay más incidencia en el caso de los tampones "super absorbentes".

¿Cómo prevenir la aparición del Síndrome de Shock Tóxico?    
  • Las mujeres pueden prevenir el Síndrome de Shock Tóxico  Menstrual evitando el uso de tampones altamente absorbentes, cambiándolos con más frecuencia (cada 3 - 4 horas) y alternando su uso con toallas sanitarias. También es necesario elegir el tamaño y absorbencia adecuados,  para mantener una higiene adecuada en la vagina durante la menstruación e impedir la reproducción bacteriana. Por las noches se recomienda usar sólo toallas sanitarias.
  • También es importante lavarse las manos con agua y jabón antes y después de colocar o retirar un tampón y guardar los tampones en un lugar limpio y seguro. Lo mismo aplica al uso de métodos de anticoncepción de barrera (diafragma, etc.).
  • Hombres y mujeres, en general, pueden prevenir el Síndrome de Shock Tóxico No Menstrual teniendo mucho cuidado con heridas de cualquier tipo, especialmente luego y durante la recuperación de cualquier cirugía. 
¿Qué hacer en caso de presentar algún síntoma de Síndrome de Shock Tóxico?
Lo primero es acudir al hospital a la mayor brevedad y si estuviera usando un tampón, quitárselo de inmediato mientras se busca la ayuda médica.

Ayuda a prevenir muertes absurdas difundiendo esta información.

Mayor información en:

http://www.news-medical.net/health/What-is-Toxic-Shock-Syndrome-(Spanish).aspx
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000653.htm
http://www.ferato.com/wiki/index.php/Sindrome_de_Shock_T%C3%B3xico
http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADndrome_del_shock_t%C3%B3xico

10 de febrero de 2013

Que sólo en indignación no quede

En el blog "Espacio Compartido" aparece el artículo LA INDIGNACIÓN INÚTIL (http://compartidoespacio.blogspot.com/2012/12/la-indignacion-inutilfrancisco-belaunde.html), de Francisco Belaunde Matossian, abogado que recién conozco y de quién no tengo mayor información, pero cuya nota me parece meritoria de replicar. 
El caso es que a raíz de la campaña del No y el Sí por la revocatoria a Susana Villarán (casi se me sale lo de la Robocatoria, que ha calado mucho, ¡por qué será?), hay un enfrentamiento de ideas, de creatividad, de enojos, de frustraciones, de denuncias pero el punto es.... ¿Y después qué va a quedar? 
Pasado el proceso la Alcaldesa de Lima se irá o se quedará (con una significativa diferencia para la comuna en términos de honestidad, transparencia fiscal y obra pública, eso es claro) pero nosotros, como sociedad... ¿habremos mejorado en algo? Quiero pensar que habremos avanzado alguito sobre lo que constituyen los procesos democráticos y algo más en lo que puede ser un aprendizaje sociopolítico, pero no sé si tan pobre avance compensa tanto barullo, tanto gasto y tiempo y esfuerzo invertidos.  La nota en mención es la que sigue. 

Los medios de comunicación destapan casos de corrupción. Luego, viene el rito habitual de reacciones indignadas de comentaristas, autoridades y  líderes políticos ante los hechos denunciados. Posteriormente, sin embargo,  las denuncias quedan generalmente en el olvido, y no nos enteramos de lo que acontece en los ámbitos fiscal y judicial. Lo que suele ocurrir, ya sin provocar indignación, sino, por el contrario, ante la indiferencia casi general, es que los funcionarios públicos involucrados son exonerados o reciben penas mínimas. Es decir, campea la impunidad.
Paralelamente, reportajes periodísticos ponen los reflectores sobre situaciones de grave ineficiencia en entidades públicas, lo que es seguido por el mismo rito de la indignación, a lo que se añaden solemnes anuncios de las autoridades competentes sobre  próximas acciones correctivas. Luego, la cosa queda en el olvido, y, tiempo después, otros reportajes denuncian las mismas ineficiencias.
En otras palabras, estamos siempre muy dispuestos a dar muestras de indignación, pero bastante menos a mantenernos vigilantes para asegurarnos que, lo que, supuestamente, nos indigna, sea corregido y, sobretodo, no se repita.
Ya es tiempo de madurar como sociedad. Tenemos que dotarnos de una cultura de seguimiento.
En ese cometido, le cabe a la prensa una responsabilidad particular. Debe ir más allá del destape vendedor y completar su faena en una óptica de servicio público: tiene que “adoptar” los casos  de corrupción que denuncia, si no todos, por lo menos los más emblemáticos, y seguirlos en sus periplos por los pasillos judiciales. Así, podría informar periódicamente sobre el estado de los procesos y lanzar alertas cuando se dan incidencias sospechosas.
Lo mismo en cuanto a las revelaciones sobre ineficiencia en entidades públicas. Los anuncios gubernamentales de medidas correctivas tendrían que ser “adoptados” y seguidos en su viaje, o vía crucis, por los corredores y túneles burocráticos, antes de hacerse realidad. Así, la ciudadanía podría contar con “reportes de avance burocrático”. Ello, por cierto, permitiría no sólo alertar sobre inacción o demoras excesivas, sino, también, al revés, constatar que sí se están dando los pasos necesarios y, de esa manera, calmar impaciencias prematuras.
Lo anterior implica un esfuerzo de creatividad y marketing, pues, de lo que se trata, es que la información sea accesible al mayor número. La forma en que se presentan los datos es crucial: tiene que ser simple y llamativa.
A modo de ejemplo, los medios escritos podrían establecer una página específica para el seguimiento, suficientemente individualizada a través de un diseño particular y un título que impacte. También podrían elaborar una plantilla estándar, que comprenda las etapas de los procedimientos y la cronología de los pasos que se dan.
La estandarización y la regularidad de la información, facilitarían, obviamente, la familiarización del público con los procesos. Por esa vía, a la par de avanzar en cuanto al objetivo de crear una cultura de seguimiento, para una mayor y mejor vigilancia ciudadana, se estaría también cumpliendo una labor de docencia pues se daría al público, un mayor grado de conocimiento sobre el funcionamiento del Estado. Es decir, se trataría de una doble tarea de  educación cívica.
Ojalá los medios asuman ese reto y nos ayuden a pasar de la indignación efímera e inútil, a  una indignación ilustrada y fructífera.  Fuente: http://compartidoespacio.blogspot.com/2012/12/la-indignacion-inutilfrancisco-belaunde.html