23 de julio de 2010

Aprendiendo a vivir...(la niña de la pelota de basketball)

Cuando vi esta historia en Internet el silencio me rodeó  y la imagen de esta niña sonriente se grabó en mi mente, debatiéndome entre la tristeza y la admiración. Tanta desgracia a la par de tremendo coraje. Qian Hongyan , una pequeña niña china de cinco años perdió las piernas en un accidente de auto. Ante la pobreza de su padre no hubo prótesis ni nada por el estilo. La movilidad se resolvió con unos cepillos gastados de lavar ropa para que dieran soporte a sus manos y una vieja pelota de baloncesto en el que se abrió un orificio para encajar su cuerpecito y se le sirviera de sostén cuando estaba en el suelo.  A partir de ahí se le conoció como la niña de la pelota de basketball.

Pese a sus tremendas limitaciones, la pequeña aprendió a vivir con ellas y no perdió el entusiasmo por la vida, llegando a destacar en los estudios.En su escuela, en Luliang, sus compañeros la ayudaban a salir de la bola para ubicarse en su humilde carpeta y luego nuevamente a entrar en ella para poder ir rebotando al recreo o a su casa.  Tiempo después una donación permitió que se le otorgue un par de piernas ortopédicas especiales con las cuales inició un proceso de rehabilitación. El empuje de esta pequeña es de tal magnitud que hasta aprendió a nadar, pese a no tener piernas con qué patalear.

Al parecer en la actualidad tiene diez años y mucha gente la está apoyando, con lo cual su vida sigue siendo en extremo difícil, pero algunas condiciones han mejorado mucho.
Podría escribir mucho al respecto, pero creo que  es innecesario. Qian Hongyan nos regala una canción de esperanza, demostrándonos que la edad y la sabiduría no siempre van de la mano. Su vida es el mejor mensaje de superación y amor por la vida que se pueda pedir. Y basta.

21 de julio de 2010

Las letras pequeñitas y el Derecho del Consumidor

¿Alguna vez ha tratado de verificar que un medicamento no posea un efecto adverso a su salud y no le ha sido posible porque la letra del informativo es tan pequeña que requiere el uso de una lupa? Claro, viene el papelito al que están obligadas las farmacéuticas con mil datos y hasta la fecha de la primera comunión del químico responsable, pero ¿quién podría leerla? Sólo Supermán (y por mi casa nunca pasa!!!). Y no soy un viejito que ya no lee ni tengo defecto de vista, sólo la presbicia normal de quien pasó ya los cuarenta. No quiero pensar lo que sufren quien sí tiene limitaciones visuales.
Lo mismo se aplica a la información nutricional de productos diversos como galletas o productos deshidratado o de cocina. ¡Es imposible leer la información  a la que tenemos derecho!  ¿De qué sirve (me pregunto) que la ley exija que se publique información relevante para que el consumidor decida o no una compra si la argucia del tamaño de la letra invalida la posibilidad de la lectura y la subsiguiente información?
Otro tema es la Guía de teléfonos de nuestra querida Telefónica. ¿Alguien puede encontrar un número ahí? Yo sí, pero…¡¡¡ usando una lupa!!!  El tamaño de las letras en tan pequeño que quisiera que el mandamás de la empresa lo intentara alguna vez. Puede que  ese sea el punto, que esos señorones no usan la Guía Telefónica  jamás, porque viven del celular o de su  secretaria (¡¡y de seguro que ella sí usa una lupa!!). Y pedir una guía  más grande es parte del servicio por el cual todos los usuarios pagan, no se trata de un regalo o dádiva.
Para completar el chiste,  hablemos de la obligación que tienen las empresas de mencionar ciertas restricciones de sus ofertas cuando las promocionan a través de la radio o la televisión, exigencia que saltan con garrocha acelerando la velocidad de la locución de forma que es físicamente imposible entender lo que dicen. Una especie de: “Rerctinbusebilidanacota”. Claro, sabemos que el esopacio en esos medios es caro, pero… ¡deben asumirlo como parte de su publicidad! Hacerlo de esa manera  es insultante, y no cumplen con la ley, aunque en el papel se supone que sí porque el texto se incluyó en la locución aunque nadie sobre el planeta Tierra podría entenderlo.
En el Perú, el Decreto Supremo Nº 006-2009-PCM, Texto Único Ordenado de la Ley de Protección al Consumidor,  establece en su Título Segundo, artículo 5º,inciso b), que los consumidores tienen derecho a recibir de los proveedores toda la información necesaria para tomar una decisión o realizar una elección adecuadamente informada en la adquisición de productos y servicios, así como para efectuar un uso o consumo adecuado de los productos o servicios. Mi pregunta es: ¿Puede calificarse como “toda la información necesaria” esas letritas ilegibles o a esa  retahíla de sonidos inaudibles al final del comercial radial?

Es más, el Titulo Cuarto (De la Información en la Oferta de Bienes y Servicios) en su artículo 15º indica que “El proveedor está obligado a consignar en forma veraz, suficiente, apropiada muy fácilmente accesible al consumidor o usuario, la información sobre los productos y servicios ofertados. Tratándose de productos destinados a la alimentación y la salud de las personas, esta obligación se extiende a informar sobre sus ingredientes y componentes. Está prohibida toda información o presentación que induzca al consumidor a error respecto a la naturaleza, origen, modo de fabricación, componentes, usos, volumen, peso, medidas, precios, forma de empleo, características, propiedades, idoneidad, cantidad, calidad o cualquier otro dato de los productos o servicios ofrecidos”.  ¿Les parece “apropiada muy fácilmente accesible” frases pasadas a una velocidad  mayor que la del sonido o letras tan pequeñas que no se distinguen? Si un consumidor promedio no puede decodificarla (mediante la lectura o la audición) fácilmente, es un engaño, no un acto de información veraz.

Propongo un ejemplo de lo dicho: Si yo ofrezco un servicio y debo explicar una excepción en el beneficio o cobertura, y pongo en el mostrador a un empleado que habla sólo en alemán para que brinde la información requerida al público, que habla español,  la gente no podrá entenderlo y pasarán dos cosas: Unos  volverán a su casa o irán a otra tienda, ya que no entienden  lo que esta persona les dice, pero otras, con la idea preconcebida de comprar, tomarán el camino corto y comprarán de todas formas esperando que lo que el empleado les dice no tenga importancia. Aunque se supone que el proveedor cumplió con su obligación (pus a un empleado que informara) el hecho de no hacerlo adecuadamente (en el idioma que el público pudiera entender) invalida la acción y lo convierte en un engaño (que podría considerarse estafa si alguien compró el producto y luego no era lo que esperaba a causa de esa falta de información).

Creo que argucias como esa demuestran el poco respecto que existe por parte de los empresarios en relación a los derechos de los consumidores. Esos mismos empresarios si exportaran a Europa modificarían sus etiquetas y su publicidad porque allá sí les exigen coherencia y respeto por el ciudadano de a pie que tiene derechos y legisladores e instituciones que los protegen, y cuando se sienten vulnerados protestan y logran no sólo que se impongan multas sino que se realicen los cambios necesarios.

En nuestro país existe una asociación de consumidores y usuarios (ASPEC) que ha realizado diversas acciones en defensa de los consumidores y con gran éxito, logrando que se impongan multas significativas a empresas importantes, como Saga, Telefónica, Ebel, entre muchas otras, sin embargo necesita un sustento legal para poder obrar, y en el país suele haber mucha distancia entre la ley y la justicia. Este es un caso. 

Debiéramos hacer sentir nuestra voz para que se respete “de verdad” el derecho de los consumidores y se establezcan parámetros mínimos para la información (sea para ser leída o escuchada) a la que tenemos derecho.  

15 de julio de 2010

De vampiros y otros bichos

Hoy me encuentro con la noticia de que una joven limeña murió de un paro cardiaco mientras veía la película “Eclipse”, parte de una saga de tres films sobre el tema de los vampiros y otras truculencias. Creo que el suceso puede o no haber tenido relación con la película, igual me parece triste y lamentable, pero no es estadísticamente alarmante, ya que cada tanto sucede algo por ahí (también están quienes se infartan viendo fútbol) sin embargo es otro aspecto del tema el que me preocupa más. 

Imagino que muchos jóvenes se asombrarían de leer lo que sigue, aunque este no es un blog para adolescentes y por lo tanto no creo probable que suceda,  pero debo confesar que me parece llamativa la abundancia de series y películas que actualmente hay sobre el tema de la muerte y los vampiros, cada una más violenta que la anterior, con muchos  litros de sangre que se derraman entre  pasiones desenfrenadas. Si bien hay antecedentes antiguos, como las películas de Bela Lugosi o la serie Los Monsters (que era una parodia familiar muy simpática de los años ‘60) o la serie Dark Shadows (creo que no exhibió en Latinoamérica) serie de suspenso que incluyó un personaje vampiro que luchaba por liberarse de su maldición, lo que se presencia ahora es algo diferente, casi una apología.

Si iniciamos la cuenta con la conocida Buffy, La cazavampiros (mucha acción y una angelical perseguidora) o Moonlight (vampiros muy apasionados enamorados de mortales),  llegamos a True Blood (toda una comunidad plagada de vampiros) y a Vampire Diares (adolescentes vampiros llenos de sed de sangre y sexo). Y la pregunta que me hago es: ¿Puede un joven tener una visión social y cultural adecuada cuando consume este tipo de mensajes de forma constante y cotidiana? Porque a la visión de un programa de TV hay que agregar toda una cultura relacionada al tema. Esa evocación de la muerte y de la sangre ¿es un síntoma social o una consecuencia?

La verdad no lo sé, pero me parece que es preocupante, pues a estos productos habría que añadir los juegos de video (a veces la sangre es de tal cantidad que parece salpicar fuera de la pantalla), las publicaciones (novelas a más y mejor, revistas, etc.), la moda y demás. Y no sólo del tema vampiresco, sino de todo lo que es sangre (Jason y sus interminables asesinatos, el muñeco Chucky y su sonrisa diabólica, Saw y sus terribles carnicerías,  Masacre en Texas y otras por el estilo,  Freddy Kruger  en todas sus versiones o pesadillas, El Aro, y demás bodrios del género). Uno mira lo que le atrae, aunque  en un inicio sólo sea por imitación o presión del grupo (o la sociedad), pero finalizas acostumbrándote a ello, a vivir con ello, hasta que parece lo mejor, lo deseable, y en consecuencia ese deseo indicaría una negación de los valores que la mayoría de personas tenemos por “normales”: la paz, la vida, la armonía, el bienestar, en contraposición con la violencia, la angustia, el dolor.

Y lo más triste es que detrás de todo ello hay un negocio millonario que alienta a productores y directores a mantener la temática, no importa cuanto pueda afectar la formación de las mentes de millones de jóvenes en todo el mundo, que sin arte ni parte terminan queriendo algo sólo porque se lo han metido por los ojos desde que era muy pequeño, en una alienación de violencia y maldad, muy preocupante.  ¿O no?

14 de julio de 2010

Ingrid Betancourt desistió de su demanda

Afortunadamente la ex candidata presidencial colombiana, secuestrada por las FARC, desistió de su loca propuesta (ver post anterior). Se desconoce el hecho que ha motivado su retroceso como tampoco se sabe a ciencia cierta lo que la empujó a la querella. Lo importante es quedó en nada semejante barbaridad. Claro, si no se cuenta el descrédito internacional y el bochorno. (Más info haciendo click en el título de este comentario).


¿Me pregunto si existirá un precedente de semejante estupidez? Si algunas revelaciones  hechas públicas por compañeros de cautiverio tras su liberación, ya habían desdibujado un tanto su imagen pública, esta solicitud dejó hecho trizas no sólo su prestigio y sus posibilidades políticas, sino que ha tirado por los suelos los valores que se le achacaron, como persona y, en especial, como mujer. La codicia pudo más que todo... y ahora la deja sin nada.

13 de julio de 2010

Un nuevo lauro para el Perú, gracias a uno de sus más insignes poetas: Antonio Cisneros

Santiago de Chile (AP/EFE). El poeta peruano Antonio Cisneros recibió el lunes un diploma, una medalla y un cheque por 30.000 dólares luego de adjudicarse el Premio Iberoamericano de poesía Pablo Neruda.

La distinción se entregó el lunes, día en que el Premio Nobel de Literatura Pablo Neruda cumpliría 106 años si estuviera vivo. El poeta chileno murió en septiembre de 1973, pocos días después del golpe militar encabezado por el general Augusto Pinochet, que lideró una cruenta dictadura de 16 años y medio.

La ceremonia se realizó en uno de los salones del palacio de La Moneda, la sede de gobierno, y el premio fue entregado por el presidente Sebastián Piñera.

Cisneros fue elegido por unanimidad por los miembros del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, presidido por el ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke; las escritoras chilenas Delia Domínguez y Adriana Valdés, el uruguayo Alfredo Fressia, el peruano Arturo Corcuera, y por el nicaragüense Ernesto Cardenal, ganador del premio el 2009.

Más info y el video de la entrega en: http://elcomercio.pe/noticia/509716/antonio-cisneros-recibio-premio-pablo-neruda-recompensar-poesia-gran-acto-amor

12 de julio de 2010

El manoseado tema de la calidad

En toda empresa, en la industria mucho más, el tema de la calidad es vital y, generalmente, base de la estrategia de mercado, de una u otra forma. Temas como costos, precio, publicidad, distribución, tienen un espacio impostergable en la estrategia de negocios de cara a la obtención de ganancias, más aún si se trata de estrategias de corto/mediano plazo, sin embargo, si la visión es a futuro y la orientación está relacionada con  una posición de liderazgo en el sector, el tema de la calidad (del producto o servicio, de la pre y post venta, den las comunicaciones, etc.) es indispensable y permitirá conseguir una ventaja competitiva reduciendo costos (mejora constante de procesos) y aumentando beneficios (en el producto o servicio). Colateralmente esto se puede traducir en menores precios de venta, mayores utilidades, posibles mejoras (en el producto o en la empresa) y un posicionamiento más sólido dentro del sector.

Sin embargo, un tema que teóricamente es sencillo, se vuelve complejo en base a dos aspectos que es importante considerar. El primero, que la Calidad, no existe, es decir, no es un número o una condición previamente establecida. La calidad está en la mente del consumidor y está en constante variación, ya que se refiere a las experiencias de ese consumidor con el producto o servicio en cuestión o el de la competencia.

El segundo tema es que para lograr estándares altos de calidad, se requiere mucha inversión, por un lado, y un trabajo arduo del capital humano, por otro. Y es ahí donde comienzan las discrepancias. Muchas cosas se pueden lograr sin tanta inversión si se consigue que el personal trabaje más tiempo por el mismo salario (reducción de costos!). También  se pueden hacer mejoras en la infraestructura pero sólo una vez que las ganancias estén en un determinado punto de equilibrio (o más allá). Y finalmente podemos motivar al personal con mejores condiciones de trabajo, con incentivos económicos o ambas, para fomentar  el compromiso y la superación. Son todas decisiones gerenciales basadas en estrategias defensivas u ofensivas y su potencial de éxito se basa en muchas variables más, las que deben enmarcarse en la conocida  "Responsabilidad Social Empresarial" (RSE).

Sin embargo, pese a todo el discurso y los brochures, en la gran mayoría de casos, el factor humano es el de mayor repercusión en el tema de la calidad y es determinante en aspectos claves del desempeño de una empresa o industria. Y es también el punto más débil de la soga… y el que suele romperse con mayor facilidad. Aquí es donde la RSE debe ser auténtica o será sólo un saludo a la bandera.

Lo que suele suceder, y en nuestro medio es el pan de cada día, es que abocamos los esfuerzos a lograr productos de mayor calidad, sacrificando al personal. Y pese a todo lo que se diga, eso no es socialmente responsable.


Cuando se desea iniciar un plan para aumentar la calidad, la propuesta más popular entre los gerentes es:  "Hagamos un plan, reuniones, campañas, etc.,  claro que los empleados saldrán más tarde del trabajo y no se les puede remunerar esas horas, pro ahí está su nivel de compromiso con su trabajo". Y con el cliché del "compromiso" del trabajador (léase pedirle lo que sea sin que reclame), todo se cubre. El tema es que sea una estrategia  en la cual  se pueda elevar los índices de productividad, trabajando más y mejor con menores costos, y probablemente se le presente al personal sugiriendo que de tener éxito, en un futuro ese tiempo “podría” ser remunerable.  


En los países desarrollados, donde el respeto a las horas hombre trabajadas es irrestricto, se les paga lo que sea necesario a cambio de que de el tiempo que sea necesario. Sin embargo en nuestro medio lo importante es que esas políticas dan frutos dentro de la estrategia de marketing, y ante la escasez de trabajo... aguantamos de todo.  Por eso son de amplio uso en cualquier departamento de Recursos Humanos, lo paradógico es que nunca toman en cuenta al recurso humano, a la persona. 


La motivación (intrínseca o extrínseca) tiene un límite: el del éxito. Si las políticas laborales permiten que el individuo siga creciendo en su esfera personal y social, será de largo plazo. Si se construyen logros empresariales a costa de la vida familiar de los empleados, de sus limitaciones de desarrollo, de su satisfacción laboral, de su equilibrio psicológico, serán cortoplacistas por definición.

Si bien las empresas son quienes tienen “la sartén por el mango”, económicamente hablando, quienes aceptamos ese nivel de trabajo, sin hora de salida,  sin límite de carga laboral, sin espacios para una vida personal tomada en el horario correspondiente, sin vacaciones periódicas porque este mes no se puede y el otro tampoco y menos después, contribuimos con su convicción de que es un comportamiento gerencial aceptable  y que estamos de acuerdo con él. Y así estaremos construyendo empresas de calidad con empleados frustrados, insatisfechos, con una vida y una familia que sabe de vacíos, de ausencias y de todo menos de calidad. 


David Fishman escribe, en un artículo publicado en su blog, que hay que promover la gratitud y la bondad en la familia, y comenta una sencilla dinámica que ha implementado en casa: iniciar la cena compartiendo con los demás de qué aspectos positivos de los otros, apreciados durante el día,  estamos agradecidos, como una forma de hacernos ver más hacia afuera y menos hacia adentro, hacia el egocentrismo y la indiferencia. Y recalca que lo mismo puede aplicarse a la empresa y que es muy positivo para un equipo de trabajo iniciar su jornada promoviendo entre los empleados una dinámica similar. 


Yo me pregunto qué pasaría si el ejercicio se hiciera en las altas gerencias o en la Gerencia General ... Usted... ¿qué cree?

9 de julio de 2010

Sobre la demanda de Ingrid Betancourt


Me causó gran sorpresa leer, al revisar las noticias de esta semana que termina, que la ex candidata presidencial colombiana, Ingrid Betancourt, tomada como rehén por las FARC y liberada en una acción militar hace dos años, ha pedido una compensación económica por su secuestro, calculada en aproximadamente 6.5 millones de dólares.(Más info haciendo click en el título).
Como es de esperar, el gobierno colombiano ha desestimado la demanda, considerando que no hay responsabilidad de su parte en el hecho. El sustento de la demanda sería que cuando la candidata quiso ingresar a la zona controlada por las FARC para contactar a un alcalde de su partido, la autoridad respectiva le dijo que podía hacerlo, resultando de ello su secuestro de seis años.
Me parece poco razonable  pensar que se pueda ganar una demanda de esa naturaleza, ya que no existe gobierno que pueda garantizar condiciones de seguridad en una situación de guerrilla como la que se vivía en ese momento en Colombia, por lo que parecería haber un transfondo (¿económico? ¿político?) tras la demanda, a la espera de una conciliación extra judicial.

Creo muy difícil que prospere tal intento y menos que tenga éxito, primero porque sería un precedente tremendo para muchas personas que pasaron por un trance similar. El hecho de que ella fuera candidata a la presidencia no le da mayor derecho a la seguridad que al resto de la población y las demandas lloverían. En segundo lugar, porque me pregunto qué pasaría con las víctimas mortales (es decir, con sus deudos). ¿No merecerían una indemnización mayor?

Nadie niega su sufrimiento y el perjuicio vivido, pero creo que es la persona menos adecuada para pedir una compensación. Todos tenemos derecho a la seguridad, pero cuando un grupo armado irrumpe en el orden social y  toma las armas estableciendo control sobre ciertas zonas pobladas, ya el tema escapa a lo regular. Ella lo sabía cuando se fue a la zona ocupada, y sin en su momento eso la hizo convertirse en un símbolo de los civiles secuestrados por la guerrilla, hoy  se tornaría en la representación de la injusticia institucionalizada si se le diera atención a su solicitud.

En el Perú el terrorismo ha dejado huellas profundas que tal vez aún no conocemos del todo, pero de modo especial nos hizo ver la gran miopía que tenemos como sociedad. Mientras las matanzas se desarrollaban en los pueblos de la Sierra, había mucho barullo y titulares en los diarios que poco a poco fueron cediendo espacio a otros temas, como acostumbrados a que cada día se informara de más paisanos que morían degollados por la violencia asesina, pero recién cuando el terror llega a Miraflores, tradicional distrito de la capital, el gobierno tomó el toro por las astas. Supongo que entonces los muertos fueron “de a verdad”, o recién la sangre derramada valía la pena. 

Terrorismo, guerrilla. Los muertos lo son independientemente de su condición social o económica. Y toda vida debe ser valorada del mismo modo. Lo mismo se debería aplicar al secuestro. ¿O no? 

8 de julio de 2010

Una nueva oportunidad

Semanas atrás tenía una serie de preocupaciones, centradas principalmente en mi trabajo y mis relaciones familiares, hasta que me detectaron un posible cáncer de seno y luego de una larga serie de exámenes, con la tensión y el suspenso propia del caso, me operaron para extirpar el tejido extraño, analizarlo en una biopsia (ver post anterior "El Momento de la Verdad") y poder determinar si se trataba de cáncer mamario o no.

De pronto el tema del trabajo (o mi carencia de) era sólo algo colateral, relacionado a mi posibilidad de tratamiento, al tema económico, pero no era un tema importante en sí mismo. Las diferencias que tengo cada día con mi esposo eran nimiedades que parecían sólo pequeñas pelusillas ante la enormidad de su amor y su comprensión con la situación y mis necesidades emocionales, ante la probabilidad de estar enferma de un mal que se lleva millones de vidas cada año, y físicas, en relación a la operación y mi posterior convalecencia. Sólo podía sentirme maravillada de su paciencia y su fuerza de ánimo en un momento en que me era tan necesario. Los tira y afloja con mis hijos se convirtieron en momentos que parecían tan sencillos de resolver ante una dificultad tan amenazante, que eran casi "disfrutables" y trataba de concentrarme en la esperanza de que todo saliera bien para no pensar lo que sería mi vida entre tratamientos médicos, sin poder disfrutar su crecimiento cotidiano.

En ese espacio, la presencia maravillosa de mi familia y amigos se tornó en un bálsamo reconfortante que me llenó de alegría y gratitud. Visitas, mensajes de celular, emails, llamadas y hasta fruta u otros alimentos, me acompañaron durante los seis días que duró la espera de los resultados, aliviando mi tensión y llenando los vacíos con una presencia cargada de afecto y solidaridad. No hay palabras para describir tanta ternura recibida, me siento realmente privilegiada.

Con todo, ayer se cumplió el plazo y en la noche recibí mis resultados, que afortunadamente eran negativos, es decir, estoy sana. Del cáncer nada. Por supuesto, regocijo y alegría, y el compromiso del chequeo anual ¡impostergable! Pero también una reflexión de todo lo vivido, que no fue poca cosa. Lo que recibí y lo que pude perder. Lo que tenía y lo que creí necesitar. Y entonces me pregunté: ¿Mis prioridades son las correctas o están patas arriba? ¿Por qué me aloco con temas trviales que cuando piso tierra se hacen añicos contra lo que es verdaderamente importante, como la salud y la vida, resultando ser poco importantes? ¿Qué estoy haciendo con mi vida que me afano por lo secundario y me olvido de lo principal? ¿Estoy siendo como aquellos que caminan sin descanso aunque no sepan a dónde van?

Hoy en la mañana ya tuve el primer pleito intrascendente con mi marido, porque la vida volvió a ser la misma y él dejó de ser esa persona maravillosa que hasta ayer era el principal sostén de mi vida. ¿Él dejó de serlo? ¿O yo dejé de ser la persona desvalida y necesitada que miraba lo mejor de los demás y valoraba lo que me daban sin sentirme importante sino pequeña e indefensa?

Creo que vivimos centrados en nosotros mismos hasta que la realidad nos da una cachetada y nos hace comprender que no somos más que criaturas frágiles que necesitamos siempre de otros, para todo, especialmente para ser felices, nos demos cuenta o no. Y creo que la pasaríamos mejor si fuéramos siempre conscientes de nuestra fragilidad y de la importancia de los demás, de su afecto, su cariño, su presencia en nuestra vida, y poco a poco podremos ser menos estúpidos (dícese del que hace estupideces) supongo que y abrirnos más a la VIDA (así, con mayúsculas y en negritas).

Alguien escribió que no importa si corremos tras el dinero, el placer o el poder, lo que se esconde detrás de todo ello es la necesidad de sentirnos amados. Y no hay forma de recibir amor... salvo darlo.


Es importante preocuparnos por el día a día, el trabajo, las cuentas y las pequeñeces que haya que atender cotidianamente, pero no posterguemos la amistad, la familia, el amor, la fraternidad. Podría ser que mañana despertemos y nuestra vida esté amenazada, nuestras condiciones cambiadas y nuestras posibilidades de disfrutar de toda esta riqueza que actualmente tenemos... desaparezcan.

7 de julio de 2010

El momento de la verdad

Cuando publiqué el post sobre cáncer de mama, estaba aún a la espera del resultado de mi mamografía. Y no fue el esperado. Luego de varias ecografías posteriores y la consulta con dos médicos más, decidí someterme a la biopsia como medio seguro para el diagnóstico final, el cual recibiré en unas nueve horas.

Aunque a veces se utiliza aún la biopsia por succión (insertando una pequeña aguja y aspirando algo de tejido que se analiza luego por patología) mi médico decidió hacerme la biopsia quirúrgica, es decir, extirpan la parte afectada, considerada "sospechosa" con una porción de tejidos adyacentes. Estoy recuperándome de la intervención quirúrgica, que al ser de tipo "conservador" (no extraen la mama entera sino sólo lo necesario de ella) no deja el seno como estaba pero la diferencia es menor y bastante superable. Como toda operación, tiene sus secuelas de dolor y malestar, imposibilidad de movimiento  al inicio y de  ejercicio por unos días (anhelo volver a trotar, es una pena no haber podido hacerlo, me hubiera relajado mucho!!), pero tuve el apoyo incondicional de mi familia, lo que ha hecho este tiempo mucho más llevadero. de hecho ha sido una especie de oasis de amor y solidaridad muy reconfortante.

He pensado mucho en lo que puede ser mi vida de mañana en adelante, dependiendo de lo positivo o negativo del resultado, ya que espero (soy una persona de fe) en que sea negativo (es decir, que se trate de tejido benigno) pero no puedo negarme a la posibilidad de que no sea así, y es importante prepararme para enfrentarlo . Antes de la operación leí  algo más sobre el tema pero ya dejé de hacerlo, para estar más calmada y no "psicosearme", y aunque he pasado unos días bastante bien, acompañada y todo, anoche casi no pude dormir. Lo bueno es que en pocas horas terminará mi dilema y veremos que me espera, pero pienso en todas aquellas personas que enfrentan la enfermedad hoy en día. Y los admiro.

  

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