25 de octubre de 2013

Un dulce y silencioso suicidio: las bebidas gaseosas

Con cada vaso de refresco azucarado (gaseosa, soda) incrementamos nuestro consumo diario de azúcar en grandes proporciones y, en la mayoría de casos, sin saberlo.
Aunque las cantidades varían, dependiendo del tamaño del envase y el tipo de refresco, se estima que un vaso de gaseosa contiene más de cinco cucharaditas de azúcar. Como lo leyó: CINCO.
Claro, luego de semejante ingesta de azúcar nos sentimos mejor, más contentos y energizados, porque el nivel de glucosa se elevó en un triz, pero luego bajará y nos pedirá más. ¿Le suena familiar?
De lo que no somos conscientes es que semejante exceso, cuando es frecuente, eleva no sólo el nivel de glucosa, sino también el de triglicéridos y colesterol, de modo que aumenta en nuestro organismo el riesgo de padecer enfermedades vasculares, colesterol y diabetes. Así de simple.
Según la OMS "el aumento del sobrepeso y la obesidad en todo el mundo es uno de los principales desafíos para la salud pública. Personas de todas las edades y condiciones se enfrentan a este tipo de malnutrición, a consecuencia de la cual están aumentando vertiginosamente, incluso en los países en desarrollo, las tasas de diabetes y de otras enfermedades relacionadas con el régimen alimentario. En los países en desarrollo hasta el 20% de los niños menores de 5 años tienen sobrepeso".
La desnutrición es el precio de la pobreza. La obesidad y la diabetes, consecuencia del consumo excesivo de azúcar, es el precio por ser una sociedad con desarrollo económico, ignorante y consumista.

Cantidad de azúcar por tipo de refresco (en gramos y cucharaditas)
En México se está tomando acción sobre este tema, y han formado una organización llamada "Alianza por la Salud Alimentaria", que  agrupa a un conjunto de asociaciones civiles, organizaciones sociales y profesionales, interesadas en aportar soluciones a la epidemia de sobrepeso y obesidad en su país, en contraparte a la desnutrición que afecta a los sectores más pobres, y viene trabajando comprometidos con la labor formativa, mientras exigen al Poder Ejecutivo y Legislativo "el reconocimiento efectivo de los derechos de la infancia y a la alimentación, el agua y la salud, mediante el desarrollo e implementación urgente de una política integral de combate a la epidemia de obesidad y a la desnutrición".
Si se piensa en el consumo de un solo día, para algunos no parece mayor cosa, pero si multiplicamos la cantidad de azúcar de una bebida de 600 ml al día, por todo un año, podríamos estar hablando de  un consumo de 23 kg de azúcar, adicionales al resto de nuestro consumo alimenticio. Pero a los intereses económicos de las megaindustrias de refrescos, golosinas y demás, obviamente no les conviene que se difunda esto.
La campaña “¿Te comerías 12 cucharadas de azúcar?, ¿por qué te las bebes en un refresco?”, trata de concientizar a las familias sobre este tema, y ha tenido muy buena acogida entre los mexicanos, aunque los logros se tendrán que evaluar más adelante.

Las loncheras
Una medida importante la tienen en su mano las madres de familia, pues son las que pueden influir en los hábitos de sus hijos pequeños, en lugar de enviarles gaseosas o jugos envasados en la lonchera escolar de sus hijos,  más una galleta dulce u otro producto envasado, facilitando que en el futuro adquieran sobrepeso o diabetes.
En Lima el Instituto Nacional de Salud (INS) del Ministerio de Salud,  indica que los escolares peruanos "estarían consumiendo mensualmente más de dos kilos azúcar al beber una botella de gaseosa personal (600ml) y una galleta con relleno dulce" (que contiene 3 cucharaditas de azúcar), lo que supera los niveles máximos permitidos de azúcar al día para un menor en edad escolar.

Las sugerencias para modificar la dieta cotidiana y aumentar el gasto de energía, publicadas en un informe de la OMS, son las que todos sabemos pero no aplicamos:
  • la reducción de los alimentos muy energéticos ricos en grasas saturadas y azúcar;
  • la disminución de la cantidad de sal en la dieta;
  • el aumento de la ingesta de frutas y hortalizas frescas;
  • la práctica de actividad física moderada durante, por lo menos, una hora al día.
Según el informe, las pruebas científicas sugieren que un consumo excesivo de alimentos muy energéticos puede favorecer el aumento de peso, por lo que insta a limitar el consumo de grasas saturadas y trans, azúcar y sal, que se encuentran frecuentemente en los piqueos, alimentos preparados y bebidas envasadas.
Para mí queda claro. Ni una más.

ACTUALIZACIÓN (11-12-13):
El siguiente enlace es de un video que analiza las consecuencias de ingerir bebidas gaseosas, Coca Cola en este caso. Véanlo, es muy claro. Se llama "La brutalmente honesta publicidad de Coca Cola que jamás verás en TV".

http://www.upsocl.com/comunidad/la-brutalmente-honesta-publicidad-de-coca-cola-que-jamas-veras-en-la-tv/#

Más info en:
http://elcomercio.pe/gastronomia/1412472/noticia-vaso-gaseosa-contiene-mas-cinco-cucharadas-azucar
http://alianzasalud.org.mx/2013/05/cantidad-de-azucar-en-los-refrescos-mas-comunes/
http://alianzasalud.org.mx/2013/05/presentamos-nuestra-campana-te-comerias-12-cucharadas-de-azucar/
http://peru.com/estilo-de-vida/salud/escolares-consumen-exceso-azucar-loncheras-no-saludables-noticia-129268

9 de octubre de 2013

Cosas que sólo pasan en el Perú (V): La simplificación administrativa en marcha

Después de mucho andar, retomo esta serie de entradas blogueras que celebran el vivir en un país único en el que lo imposible se hace realidad y la lógica que reina en el resto del planeta, aquí desaparece.
La idea es cortita, recibida de fuente directa, y la comparto porque es sólo la punta de un iceberg tan grande que el que hundió al Titanic es un bebé de pecho, y de seguro debe haber sido la piedra en el zapato para más de uno. Dicen que la Simplificación Administrativa está en marcha, lo que a veces uno se pregunta es "marcha hacia dónde".
Bueno, el caso es que usted ha decidido formar una empresa. Fabuloso, el Perú es el país de los emprendedores, no hay nada mejor que el negocio propio, bla, bla, bla. ¿Cierto? Muy bien, entonces va usted a Registros Públicos (Sunarp) para realizar la búsqueda y reserva del nombre, y luego acude a una Notaría para realizar el trámite respectivo a la constitución de la empresa o persona jurídica. Una vez que ha cumplido con los requisitos que le piden (fotocopias, formatos, firmas y cuanto hay).
Luego de unos días le entregan su Minuta y le indican que como el capital de la empresa incluye un monto en efectivo, debe abrir una cuenta a nombre de la empresa en un Banco o institución del sistema financiero, realizar el depósito y regresar con la constancia del mismo para que la Minuta se pueda convertir en Escritura Pública y usted pueda seguir el periplo en Sunarp, para registrar al empresa, y luego en Sunat, para que le otorguen un número de RUC (Registro Único de Contribuyente) indispensable para todos los trámites y gestiones de su empresa, de ahí en adelante.
-¿Podría decirme qué necesito para abrir la cuenta, señorita?
-Nada más que la Minuta, señor, y seguro fotocopia de su DNI.
Entonces usted se va feliz al banco de su preferencia, Minuta bajo el brazo y fotocopias por docena que sacó por precaución, tarareando que la vida es hermosa y que ya a su trámite le falta poco y usted está a un paso de ser empresario con las formalidades que la ley impone, porque a usted le gusta hacer todo por la vía legal como Dios manda.
Llega al Banco. Hace su "colita" (sin "cola" no hay nada en este país) y cuando le toca ser atendido dice:
-Señorita, estoy constituyendo una empresa, tenga usted la Minuta que me han dado en la Notaría, aquí están los DNI y tengo a la mano el dinero para efectuar el depósito.
Entonces, con una sonrisa piadosa, la señorita en cuestión le dice:
-Mire usted, no podemos abrir una cuenta a nombre de su empresa porque usted no tiene aún el RUC y eso es requisito indispensable.
En ese momento, usted, que ya aprendió algo de todo este rollo de trámites, y piensa que la empleada de seguro es nueva y no conoce el tema, le dice:
-Señorita, le explico, una vez que yo lleve la constancia de que ya tengo la cuenta bancaria y he realizado el depósito, recién me dan la Escritura en la Notaría, luego esa escritura debo inscribirla en Registros Públicos, y recién entonces puedo ir a la Sunat para sacar el RUC. No puedo traerle el RUC para abrir la cuenta, porque sin la cuenta jamás podré sacar el RUC.
-Señor, yo le entiendo, pero.... (aquí viene toda una historia de porqué los Bancos solicitan el RUC para poder recibir el dinero, muy lógica y con sentido). Lo siento pero... (aquí menea la cabeza con cierta coquetería en un intento de que usted entienda que no importa que país esté al revés, ella no puede hacer nada).
Entonces, luego de recuperarse de la estrellada contra la realidad peruana que acaba de sufrir, usted recapacita, cae en la cuenta de que no le queda otra opción que salirse de la formalidad y rezar en cuatro idiomas para ver en qué institución del sistema financiero encuentra un amigo que se apiade de usted y acepte hacer una carambola a los procedimientos internos que le ayude con parte del trámite bancario, justo el mínimo necesario para que pueda seguir con los que faltan y luego regrese a regularizar el tema.
Como Dios es peruano, usted pasa mentalmente lista a sus contactos, hace algunas llamadas y finalmente, luego de algunas horas y muchos ruegos, encuentra a un buen amigo (por eso es importante cuidar a sus amistades!) logra superar el bache, realizar el pago, y con sus documentos bajo el brazo, a los que se aferra como si fueran una tabla de salvación, llega al día siguiente a la Notaría.
Cuando sale a atenderlo la persona que lo envió al Banco, le recibe el voucher con el comprobante del depósito, abre los ojos con sorpresa, lo mira nuevamente y le dice, moviendo la cabeza mientras esboza una sutil sonrisa de incredulidad:
-Ah... Sí abrió la cuenta...
Usted, que no quiere hincharse más el hígado y tiene miedo de perder el poco autocontrol que le queda y recuerda que le faltan muchas gestiones más, sonríe con desgano, y le contesta:
-Sí, señorita, sí pude.

Entradas anteriores:
http://elrincondelakatarsis.blogspot.com/2010/09/cosas-que-solo-pasan-en-el-peru.html
http://elrincondelakatarsis.blogspot.com/2010/10/cosas-que-solo-pasan-en-el-peru-ii.html
http://elrincondelakatarsis.blogspot.com/2010/10/sin-veredas-es-mejor-o-si-te-atropellan.html
http://elrincondelakatarsis.blogspot.com/2012/01/cosas-que-solo-pasan-en-el-peru-iv.html

6 de octubre de 2013

El Egosurfing: inseguridades navegando en la red

Ya hemos hablado sobre el tema de la tecnología, la vida en las redes y nuestro crecimiento personal a través de varios post: 
pero hoy un nuevo término comienza a escucharse con mayor frecuencia: el "egosurfing".
Traducido se puede entender como la práctica de navegar en la web (internet) buscando información sobre sí mismo, por lo tanto "egosurfers" son los individuos que con mucha frecuencia utilizan buscadores para encontrar información en la que aparezcan. 
Lo que para muchos parecería una práctica eventualmente útil, como averiguar en qué plataformas se ha publicado algo que los incluye (con nombre, mención, o foto, por ejemplo) con fines académcos, comerciales o laborales, se ha convertido en una práctica habitual y un tanto adictiva para muchos, especialmente para los más jóvenes, en una necesidad creciente de ver su trascendencia mediática. 
Lo frecuente de la práctica es llamativo y los sondeos indican que "los usuarios de entre 18 y 29 años son los que más se buscan, con el 64%; seguidos de aquellos de entre 30 y 49 años, con un 58%". Sobre el nivel socioeconómico hay un dato curioso, pues según las estadísticas (y los números no mienten) mayor nivel de egosurfing es desarrollado por usuarios con mayor nivel de educación e ingresos. ¿Sorprendente?
Como fuera, sea que usted pertenezca a ese grupo o no, al parecer nuestro ego crece no sólo a través de nuestras interacciones con los demás, alimentado con nuestras inseguridades mil en esta sociedad competitiva y mediatizada, sino que ahora tiene un mundo abierto para explayarse a través de la internet y así complicarnos la vida virtualmente en lo infinito del ciberespacio.
Así las cosas, tengamos mucho cuidado, que podemos pasar de la búsqueda inocente de información al deseo de reconocimiento, egocéntrico y narcisista, ... con un sólo click.
Más en:
http://www.radiosantafe.com/2013/10/01/el-egosurfing-la-tendencia-a-buscar-su-nombre-por-google/
http://laindustria.com/actualidad/curiosidades/por-que-tendemos-buscarnos-en-google 
http://es.wikipedia.org/wiki/Egosurfing

2 de octubre de 2013

El infierno a la vuelta de la esquina: Declaraciones de un capo brasileño

La siguiente es la escalofriante entrevista que realizó un periodista de la cadena de televisión O Globo, con el capo brasileño Marcola. 
Analizando lo que este hombre declara, vemos que sus ideas no son nuevas, de hecho mucha gente ya vio este panorama y siente el movimiento bajo sus pies, pero la mayoría de nosotros sigue caminando tranquilamente creyendo que vive en un mundo que, tal como van las cosas... ya no existe.
Las protestas en Brasil exceden todo lo previsible, las multitudes salen a las calles del país y el gobierno parece no tener ninguna estrategia para manejar la situación más allá del uso de la fuerza y la confrontación entre los cientos de delincuentes, a quienes se suman cada día más civiles de a pie, y la policía o el ejército.
Marcola, es un  poderoso cabecilla del hampa, natural de Sao Paulo, hijo de boliviano y brasileña, y se inició en la delincuencia, como es habitual en estos casos, en la infancia, como carterista. A los 35 años ya había pasado la mitad de su vida en la cárcel, donde estudió enseñanza básica y se dedicó a leer con voracidad. 
La banda que fundó organizó en el 2001, el PCC ( Primer Comando de la Capital), organizó  la que se consideró la mayor rebelión en una cárcel brasileña, pidiendo mejores condiciones carcelarias. Al parecer, dada la reacción del gobierno y una evolución de su forma de pensar, hizo que luego se orientara al campo de las drogas y la extorsión. Se le atribuye la responsabilidad de muchas revueltas con decenas de muertos civiles y policiales, además de desmanes que incluyeron incendios y destrozos en las calles. 
Muchos brasileños temen que su agrupación,  dentro de poco vaya tras  jueces, periodistas, policías, aunque los otros se sienten seguros de que no sería capaz de llegar a tanto. 
La siguiente es la entrevista. Saque usted sus conclusiones.

Marcos Camacho, más conocido por el sobrenombre de Marcola, es el máximo dirigente de una organización criminal de Sao Paulo (Brasil) denominada Primer Comando de la Capital (PCC).
Las respuestas de Marcola nos aproximan a lo que puede ser el futuro de la delincuencia común en América Latina.
O Globo: ¿Usted es del PRIMER COMANDO DE LA CAPITAL (PCC)?
Marcola: Más que eso, yo soy una señal de estos tiempos. Yo era pobre e invisible. Ustedes nunca me miraron durante décadas y antiguamente era fácil resolver el problema de la miseria. El diagnóstico era obvio: migración rural, desnivel de renta, pocas villas miseria, discretas periferias; la solución nunca aparecía… ¿Qué hicieron? Nada. ¿El Gobierno Federal alguna vez reservó algún presupuesto para nosotros? Nosotros sólo éramos noticia en los derrumbes de las villas en las montañas o en la música romántica sobre “la belleza de esas montañas al amanecer”, esas cosas…
 Ahora estamos ricos con la multinacional de la droga. Y ustedes se están muriendo de miedo. Nosotros somos el inicio tardío de vuestra conciencia social.

O Globo: Pero la solución sería…
Marcola: ¿Solución? No hay solución, hermano. La propia idea de “solución” ya es un error.
¿Ya vio el tamaño de las 560 villas miseria de Río? ¿Ya anduvo en helicóptero por sobre la periferia de San Pablo? ¿Solución, cómo? Sólo la habría con muchos millones de dólares gastados organizadamente, con un gobernante de alto nivel, una inmensa voluntad política, crecimiento económico, revolución en la educación, urbanización general y todo tendría que ser bajo la batuta casi de una “tiranía esclarecida” que saltase por sobre la parálisis burocrática secular, que pasase por encima del Legislativo cómplice. Y del Judicial que impide puniciones. Tendría que haber una reforma radical del proceso penal de país, tendría que haber comunicaciones e inteligencia entre policías municipales, provinciales y federales (nosotros hacemos hasta “conference calls” entre presidiarios…)
Y todo eso costaría billones de dólares e implicaría una mudanza psicosocial profunda en la estructura política del país. O sea: es imposible. No hay solución.

O Globo: ¿Usted no tiene miedo de morir?
Marcola: Ustedes son los que tienen miedo de morir, yo no. Mejor dicho, aquí en la cárcel ustedes no pueden entrar y matarme, pero yo puedo mandar matarlos a ustedes allí afuera. Nosotros somos hombres-bombas. En las villas miseria hay cien mil hombres-bombas. Estamos en el centro de lo insoluble mismo. Ustedes en el bien y el mal y, en medio, la frontera de la muerte, la única frontera. Ya somos una nueva “especie”, ya somos otros bichos, diferentes a ustedes.
La muerte para ustedes es un drama cristiano en una cama, por un ataque al corazón. La muerte para nosotros es la comida diaria, tirados en una fosa común.
¿Ustedes intelectuales no hablan de lucha de clases, de ser marginal, ser héroe? Entonces ¡llegamos nosotros! ¡Ja, ja, ja…! Yo leo mucho; leí 3.000 libros y leo a Dante, pero mis soldados son extrañas anomalías del desarrollo torcido de este país.
No hay más proletarios, o infelices, o explotados. Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultivada en el barro, educándose en el más absoluto analfabetismo, diplomándose en las cárceles, como un monstruo Alien escondido en los rincones de la ciudad. Ya surgió un nuevo lenguaje. Es eso. Es otra lengua.
Está delante de una especie de post miseria.
La post miseria genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, Internet, armas modernas. Es la mierda con chips, con megabytes.

O Globo: ¿Qué cambió en las periferias?
Marcola: Mangos. Nosotros ahora tenemos. ¿Usted cree que quien tiene 40 millones de dólares como Beira Mar no manda? Con 40 millones de dólares la prisión es un hotel, un escritorio… Cuál es la policía que va a quemar esa mina de oro, ¿entiende? Nosotros somos una empresa moderna, rica. Si el funcionario vacila, es despedido y “colocado en el microondas”.
Ustedes son el estado quebrado, dominado por incompetentes.
Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos, burocráticos. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte. Ustedes mueren de miedo. Nosotros estamos bien armados. Ustedes tienen calibre 38. Nosotros estamos en el ataque. Ustedes en la defensa. Ustedes tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles, sin piedad. Ustedes nos transformaron en “super stars” del crimen.  Nosotros los tenemos de payasos. Nosotros somos ayudados por la población de las villas miseria, por miedo o por amor. Ustedes son odiados. Ustedes son regionales, provincianos. Nuestras armas y productos vienen de afuera, somos “globales”. Nosotros no nos olvidamos de ustedes, son nuestros “clientes”. Ustedes nos olvidan cuando pasa el susto de la violencia que provocamos.

O Globo: ¿Pero, qué debemos hacer?
Marcola: Les voy a dar una idea, aunque sea en contra de mí. ¡Agarren a “los barones del polvo” (cocaína)! Hay diputados, senadores, empresarios, hay ex presidentes en el medio de la cocaína y de las armas. ¿Pero, quién va a hacer eso? ¿El ejército? ¿Con qué plata? No tienen dinero ni para comida de los reclutas Estoy leyendo “Sobre la guerra”, de Klausewitz. No hay perspectiva de éxito. Nosotros somos hormigas devoradoras, escondidas en los rincones. Tenemos hasta misiles anti-tanque. Si embroman, van a salir unos Stinger. Para acabar con nosotros… solamente con una bomba atómica en las villas miseria. ¿Ya pensó? ¿Ipanema
radiactiva?

O Globo: Pero… ¿No habrá una solución?
Marcola: Ustedes sólo pueden llegar a algún suceso si desisten de defender la “normalidad”. No hay más normalidad alguna. Ustedes precisan hacer una autocrítica de su propia incompetencia. Pero a ser franco, en serio, en la moral. Estamos todos en el centro de lo insoluble. Sólo que nosotros vivimos de él y ustedes no tienen salida. Sólo la mierda. Y nosotros ya trabajamos dentro de ella. Entiéndame, hermano, no hay solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema.
Como escribió el divino Dante: “Pierdan todas las esperanzas. Estamos todos en el infierno”.

1 de octubre de 2013

La culpa es de los padres

A riesgo de que piensen que mi productividad en el sitio se acerca a cero, me adelanto con un escrito ajeno que me libera de una justificación que parecía imponerse (cosa a la que tiendo mucho, aunque, como dice un familiar: "disculpas no pedidas, culpabilidades manifiestas") porque está tan corto como consistente, y coincide plenamente con mi enfoque sobre la educación de esta generación de jóvenes que nadie saber ya qué hacer con ella (ni ellos mismos).
El autor es Javier Megías, español, consultor en estrategias innovadoras para empresas y startups, especializado en modelos de negocio y asesor de la Comisión Europea, que de vez en cuando escribe sobre tópicos más generales y, como en este caso, da en el blanco.

Metemos a todos los jóvenes en el mismo saco. Nos quejamos amargamente de la generación NI-NI, del bajo nivel de involucramiento de los jóvenes en el trabajo o de su actitud reactiva ante la vida… y a la vez en nuestro rol de padres cuestionamos al profesor que les exige, los tratamos como a bebés y no dejamos que se equivoquen. Absurdo.
A los jóvenes de esta generación las cosas no les están saliendo muy bien. Una altísima tasa de paro juvenil, un porcentaje de fracaso escolar muy elevado, y el sentimiento que les transmite la sociedad de que son de “peor calidad” que los “de antes”… lo que a mi me parece un despropósito.
Yo tengo la suerte de poder tratar con muchos jóvenes. Gente extraordinaria que se aleja completamente del patrón establecido del NI-NI al que le resbala todo. Chicos y chicas que pelean con toda su alma por cambiar las cosas, ya sea intentando hacer el mundo un sitio mejor o innovando en las empresas.
Y curiosamente todos tienen algo en común: unos padres que les motivaron, que les exigieron más que al resto, que dejaron que se equivocaran y sobre todo, que inculcó en ellos una cultura del esfuerzo. Desde pequeños. Padres que seguramente lo pasaron mal discutiendo con sus hijos. Pero que hicieron un gran trabajo.
Sin embargo, muchos padres hemos tomado el camino más cómodo. O el que sienten más cómodo para sus hijos. Un camino en el que el padre hará lo que sea necesario para que su hijo no lo pase mal, para que no sufra decepciones y no sienta el amargo sabor de la derrota. En el que intentará proteger a su hijo de todo mal o frustración.
Y el impulso de hacerlo es absolutamente normal: cada vez tenemos menos tiempo para pasar con nuestros hijos, y queremos que sea lo mas feliz posible. Pero la vida es dura, y los niños tienen que aprender a vivir por sí mismos. Tienen que equivocarse y caerse. Tienen que sufrir y entender el valor del esfuerzo. Deben aprender a responsabilizarse de sus actos, de que papá o mamá no van a estar siempre arreglando las cosas y haciendo que su vida sea fácil.
Es muy duro, Dios lo sabe, ver que tu hijo se va a caer y no saltar en su ayuda. Pero como dice un buen amigo: "Si no dejamos que nuestros hijos se pelen hoy las rodillas, mañana se abrirán la cabeza".
Caricatura ganadora, Congreso Educación y Vida Sostenible, en Brasil.
No podemos estar pendientes en todo momento de sus necesidades, ayudándolos a la más mínima y evitándoles cualquier frustración… porque ese camino nos lleva al día de hoy.
A gente que, a pesar de estar muy preparada, no se atreve a alejarse del nido. A tomar sus propias decisiones y encontrar su camino. Y no es culpa suya. Es culpa nuestra. Los colegios enseñan, pero es nuestro papel como padres educar. Enseñar a nuestros hijos que hay que esforzarse. Que el fracaso es dejar de intentarlo. Y que su futuro está en SUS manos… así que deben hacerse responsables de él.
En Occidente los padres nos esforzamos porque nuestros hijos vivan mejor de lo que vivimos nosotros… mientras que en Oriente los hijos se esfuerzan por vivir mejor de lo que vivieron sus padres. La diferencia es clave.

Fuente: http://javiermegias.com/blog/2013/10/la-culpa-es-de-nosotros-los-padres/16648/