31 de marzo de 2016

Diosito.. ¿qué hacemos con estos tíos?

Es muy irónico y totalmente anacrónico, y que me disculpe el Papa Francisco (que es harina de otro
costal) pero en un Estado laico, como es el Perú, es una vergüenza que se subvencione a la Iglesia católica, y menos con montos que superan los recibidos por organismos que requieren apoyo directo del Estado para poder ejercer su función en beneficio de los ciudadanos.
Según reportes publicados en varios medios, el presupuesto público del 2014 destinó dos millones 600 mil nuevos soles para la Iglesia Católica, volando muy por encima de lo que recibió de esa misma partida la Academia Nacional de Ciencias (S/. 100,000), o el monto que recibió la Federación Peruana de Ajedrez (S/. 120,000) por citar dos ejemplos de una larga lista de desigualdades. Entiendo que la Iglesia católica posee bienes cuantiosos pero que aún así requiere mucho dinero para sostener su gran infraestructura y su burocrático  sistema, pero... ¡ése es su problema! No es problema del Estado ni de los peruanos que trabajamos para financiarlo. Atrás, y por muy lejos, deben quedar los tiempos en que la Iglesia era parte del poder del Estado. De seguro tiene necesidades, pero yo también las tengo, ¡y nadie me subvenciona!
http://excomunionperu.blogspot.pe
¿A qué se debe esta situación? Pues se debe a un “concordato” firmado con el Vaticano (Decreto Ley N° 23211 del 19 de Julio de 1980, durante el Gobierno del General EP Morales Bermúdez), donde se establece el compromiso de esta financiación. En él se establece este dinero como “asignaciones”, por lo tanto al no tener carácter de sueldo ni de honorarios, no constituyen renta sujeta a tributación, mejor dicho, no tiene que pagar impuestos por ese ingreso como el resto de los peruanos, ni tiene que dar cuenta de sus gastos. Las exoneraciones y beneficios tributarios tienen  carácter permanente. ¿Cómo la ves?
Esta asignaciones incluyen no sólo a personal eclesiástico, como los obispos (ojo que El Cardenal Cipriani recibe una asignación equivalente al 100% de la remuneración mensual de un ministro, aproximadamente S/. 30,000, y los arzobispos tienen una asignación equivalente al 80% de la remuneración de un viceministro, es decir S/. 28,000), sino personal administrativo como archiveros, personal auxiliar como guardianes, monaguillos y, no es un error, usted está leyendo bien, ¡¡¡pilotos de lancha!! Por supuesto se incluye pensiones de jubilación vitalicias de los obispos y arzobispos, y todas, claro está, exentas de impuestos. Todo eso lo paga el Estado, es decir, usted y yo y millones de personas más con nuestros impuestos.
La pregunta es: ¿quién autorizó esa correspondencia de ingresos entre las autoridades eclesiásticas y los Ministros de Estado? Nadie más y nadie menos que nuestro tristemente célebre expresidente, Alberto Fujimori. Una más que debemos agradecerle a semejante "personaje" que avergüenza a nuestro país y lo llenó hasta el tope de sangre y corrupción.
En el 2002 un comunicado de la Conferencia Episcopal Peruana informó que los montos declarados por el  Estado no correspondían con lo que recibían los beneficiados, y que serían cantidades mucho menores, pero no aclaran cómo se produce ese desfase ni por qué se permite que continúe, en contra de lo que la ley manda (difícil de creer que teniendo derecho por decreto supremo un dinero... reciban menos y nadie diga nada ¿?).  En el  documento sustentan que la Iglesia dio bienes en la Guerra del Pacífico y que en muchos momentos de la historia republicana ha perdido bienes que fueron confiscados y que hoy son propiedad del Estado, razón por la que procederían las “asignaciones” como forma de compensación. La cita textual es la siguiente:
“4. Esta asignación no es discriminatoria con otras confesiones religiosas, porque la Iglesia Católica durante la lucha por la Independencia y la Guerra del Pacífico entregó objetos de gran valor para apoyar económicamente al Perú en ambas campañas. Además durante la vida republicana fueron confiscados bienes urbanos y rurales de la Iglesia que ahora son del Estado y de las Beneficencias Públicas del país.
5.    Una forma de compensar en justicia a la Iglesia desde el comienzo del siglo pasado es la “Asignación” que venía recibiendo y ha sido amparada por el Acuerdo suscrito por la Santa Sede y el Estado Peruano (Decreto Ley # 23211) en su artículo 8°. Eminentes juristas han estimado que la subvención estatal representa un modo de compensación, al que la potestad civil se obliga legalmente.
Finalmente los Obispos por solidaridad con el pueblo pobre del Perú no han solicitado aumentos en los últimos años, aunque serían plenamente justificados”.
¡Qué te crees! ¡Es una compensación! No quiero desarrollar la arrogancia y la injusticia de este argumento porque mi hígado es valioso y nadie me lo va a devolver, pero es inaudito, a mi modesto parecer, sobre todo lo de "completamente justificados". Inaudito.
En una entrevista el entonces Ministro de Justicia, Aurelio  Pastor,  sostuvo que se trataba de  “una pequeña contribución que a su vez es compensada con los servicios que la Iglesia Católica le brinda  al Estado”. Ahora el argumento es otro, pero creo que tampoco tiene sentido.  ¿O estamos pagando para que les tramiten indulgencias extraordinarias? Lo comprendería como recurso extremo para tratar de llegar al cielo, pero que sea con su plata y no con la ajena.
No se trata de estar contra la Iglesia, sino contra la injusticia. En un país donde la gente va a un hospital y no encuentra una camilla siquiera porque revienta de pacientes, donde la educación pública es tan pobre que raya en lo irresponsable, donde el apoyo da los deportes, a la investigación y al desarrollo emprendedor es casi nulo, este tipo de “compensaciones” no tiene cabida. Me pregunto que les diría Jesús a estos defensores de una “asignación” que no se han ganado… y creo que de seguro se los dice en las noche, sólo que la cerilla de su cómoda arrogancia no los deja escuchar.
Según la Revista Velaverde, “Son en total 1,030 personas en 54 cargos, que representan un total de S/.150,604.55 que el Estado paga cada mes, es decir, S/.1’808 mil soles anuales, que salen literalmente de nuestros bolsillos”. ¿Soy yo o estamos hablando de sumas extraordianarias para un erario público tan necesitado de dinero que a duras penas puede con lo suyo y se la da de rico solventando a una organización que tiene sus propias fuentes de recursos?
Como cita Alex Mamani Ortiz en su artículo “¿La Iglesia Católica debe Seguir siendo Subvencionada por el Estado Peruano?” en el 2010, “según la Constitución Política del Perú, en el Título II, Capítulo 1, Del Estado, La Nación y el Territorio, en el artículo 50 dice: “Dentro de un régimen de independencia y autonomía, el Estado reconoce a la Iglesia Católica como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú, y le presta su colaboración”. “El Estado respeta otras confesiones y puede establecer formas de colaboración con ellas”.
Como dicen por ahí: ¡No te pases!

Más información en:
http://diario16.pe/noticia/42140-estado-asigna-mas-s-2-millones-iglesia-catolica-ni-cuarta-parte-ciencias-deportes
https://redaccion.lamula.pe/2013/12/03/peru-el-estado-laico-que-regala-mas-de-s2-millones-a-la-iglesia/ginnopaulmelgar/
http://excomunionperu.blogspot.pe/2012/10/los-beneficios-de-la-iglesia-catolica-en-Peru.html
http://www.generaccion.com/usuarios/11998/la-iglesia-catolica-debe-seguir-siendo-subvencionada-por-estado-peruano
http://www.revistavelaverde.pe/el-precio-de-la-fe-catolica/