8 de junio de 2011

¡¡¡¡Feliz Aniversario!!!

Hoy se cumple un año desde la publicación del primer artículo, lo que debe constituir la partida de nacimiento de El Rincón de la Katarsis, para felicidad de su madre, este humilde pechito.

Gracias a todos los lectores por su tiempo y la lectura de los contenidos aquí vertidos, a los seguidores un agradecimiento especial por la preferencia, y a todos la invitación a  comentar los artículos de su interés, sabiendo que son los comentarios los que le dan vida a estos medios de comunicación social.

Una vez más, bienvenidos.

De las recientes elecciones... sin humos emocionales

El siguiente escrito es una colaboración de Gustavo Rullier, psicólogo peruano radicado en España. 


En este discurso quiero abogar por aquellas personas que carecen de tolerancia. Pocos escapamos a la moral convencional (Kohlberg) y en parte podemos ser víctimas de ellos. 


Me explico: ¿Qué pasa si el juez del pueblo va y mata a quien puso una bomba en el ayuntamiento?, ¿qué pasa si en la televisión triunfa quien sabe cómo atajar mejor los insultos?, ¿qué sucede si el más espabilado de un equipo de fútbol, o el político más emblemático es quien sabe proferir y encontrar los mejores defectos del vecino?, ¿que acarrea que un éxito mediático no es dar nuevas ideas, sino restar las contrarias? ….¿TÚ LO ACEPTAS?


Hubo un tiempo donde si un país realizaba una incursión militar en otro, con el fin de matar a un tercero , era motivo suficiente de guerra, … hubo un tiempo donde se consideraba vulgar, ofensivo, grosero, de poca monta y garbo a aquellos que por los medios de comunicación expresaban “opiniones emocionales” (y que decir respecto a si proferían groserías);…, hubo un tiempo donde si un político italiano era acusado de pagar a prostitutas menores de edad, el mismo renunciaba Y EL PUEBLO LO REPUDIABA… hubo un tiempo donde el que tenía las ideas era más y mejor que el que se limitaba a criticarlas;…. HUBO UN TIEMPO DONDE SE VOTABA A PARTIDOS POLÍTICOS DECENTES Y NO A PERSONAS QUE SE CREEN HÉROES.

¿ENTONCES POR QUÉ LES VOTAMOS Y PERDEMOS EL NORTE?
En el mundo asistimos a algo mucho más elaborado que vendernos una Coca-Cola o comprarnos un voto, asistimos a le legitimación “in extremis” del poder (en otras palabras el un seudo imperialismo por las buenas) COMO SI FUERA UNA FORMA DE CULTO (se vende más fácil, rápido, no tiene independencia cultural y económicamente es un negocio que funciona a tope ya que obviamos el producto y promocionamos sus beneficios secundarios, osea el humo) y como todo culto que se respete ,los proyectos no se trabajan PORQUE, AMIGO MÍO, SON DOGMAS. 

Nosotros aceptamos dogmáticamente su moral y la hacemos convencional; ¿y qué es eso? Pues significa:


  • Ver que hasta hace un mes ciertas personas hablaban pestes de un militar, pero hoy por hoy les he visto llenos de elogios hacia él (ya que una cosa es votar al menos malo y otra muy distinta seguirlo como líder).
  • Justificar los errores de un candidato con las atrocidades del otro candidato.
  • No haber leído su plan político y sin embargo defender al político en cuestión a ultranza y por encima de nuestras amistades.
  • No darnos cuenta que el proyecto de Humala y Keiko (ver su página web) es demasiado más similar que dispar (el del 2006 con el del 2011 y el de uno con el del otro), así que amigo a veces no defendemos ideas, sino “humo de emociones vendidas”.
Y todo esto, si es que pasa, no es por falta de talante, sino porque en verdad no nos han vendido un proyecto político sino unos ideales con los que comulgar y, como todo ideal, es en gran parte irracional, mejor dicho harto emocional. ¿Cómo actuamos los seres humanos en relación con nuestras emociones? ¿Cómo podemos defendemos de nuestras emociones? ¿Cómo es que dejamos de tener objetividad cuando llevamos esa pasión por dentro? Tú, amigo mío, sabes mejor que yo como vives cuando te calienta la sangre y si no es así, explicadme porque Humala o Keiko se han transformado en equipos de fútbol y nosotros en hinchada.


Algunos me dirán: "porque el Perú depende de ello". No, amigo, el Perú no depende de un hombre. El Perú depende de las personas que han pagado sus campañas. El Perú no depende de Mercosur, depende de no tener partidos políticos con trascendencia para hacer las campañas respectivas en el exterior (estén o no en el gobierno). El Perú no depende de presidentes que escriban libros y que saben de todo (nuestros últimos presidentes han tenido momentos en los que se han creído inventores de la pólvora), más bien depende de cuestionarnos porque tenemos ese complejo caudillista.

Amigo, el Perú no depende de Ollanta o de Keiko, a lo mejor lo hacen bien, pero lo más seguro es que roben y de aquí a quince o veinte años nadie hable de ellos. Eso sí, el Perú depende de tu vecino, de ese con quien te has enfadado y al que tendrás que verle la cara durante años. El Perú depende de ti y de tu mirada objetiva, ya que ser más que una persona convencional (lo que equivale a ser post convencional) implica analizar la situación como si de un proyecto real se tratara, desde sus bases constitucionales, pasando por el método de sufragio de la segunda vuelta hasta el rigor que deberíamos de tener ante candidatos que durante estos veinte años cuando quieren se mofan de nosotros, nos roban, van, vuelven, y nosotros aún así... votamos por ellos.

Gustavo E. Rullier Pérez

7 de junio de 2011

Tras las elecciones... ¿qué nos queda?

El proceso electoral en el Perú terminó y tenemos un nuevo Presidente, el señor Ollanta Humala. Hayamos votado por él o no, es la realidad que nos abarca a todos los que nacimos y vivimos sobre esta tierra.  Desde este humilde blog me abstuve de realizar publicaciones alusivas (más allá de un gráfico que ya saqué pues cumplió su cometido) puesto que no es un blog político sino de reflexión y encuentro, de propuestas y análisis social, de temas de vida, por decirlo así, y si bien toda campaña electoral es por esencia un poco “apabullante”, ésta fue “asfixiante”. En la primera vuelta fue un mar de contenidos y declaraciones de los activistas de los muchos partidos, y en la segunda, los golpes bajos que salían en ambas direcciones con dardos envenenados, no sé si de curare o de fugu concentrado.

Sin embargo,  en otro tipo de plataforma, como el facebook, por ejemplo, sí tuve mucha actividad poniendo mi granito de arena a favor de la opción que me pareció mejor, dada la coyuntura, pero con resultados un poco tristes en el aspecto de la polarización social que se generó. ¿A qué me refiero? A la escasa capacidad que tenemos las personas de debatir puntos de vista, económicos, sociales o políticos (por lo mencionar lo religioso) sin afectar nuestra percepción del otro. Es algo así como: “yo te estimaba mucho antes pero ahora que sé por quién vas a votar… ya no te estimo igual”. Ha sido muy triste y decepcionante que no podamos hablar de diferentes enfoques y modos de decidir, sin que eso afectara las relaciones interpersonales. Hubo quien quería eliminar de su lista de contactos a “tanto resentido social que se atribuyen a ellos el triunfo de Humala” y otros que anunciaron salir del país si el triunfo se daba, cosa que, además, daban como supuesto negado  pues era demasiado para su imaginación limitada a las posibilidades que la derecha permite. El constante rumor de las influencias chavistas fue un temor de muchos, y con bases que no se pueden ignorar y que no ignoro, pero que, quienes creemos que había que escoger entre algo posiblemente malo y algo de seguro malo, hemos tenido que dejar de lado mientras rezamos para sean sólo eso, rumores.

Con la caída de la Bolsa de Valores del lunes que siguió a la elección, donde muchas acciones y bonos perdieron su valor (temporalmente, según quienes saben más de estas cosas, y según el crecimiento que ya se observa http://www.rpp.com.pe/2011-06-07-bolsa-de-valores-de-lima-se-recupera-rapidamente-de-caida-del-lunes-noticia_373097.html) en el facebook encontré desde mentadas de madre hasta muy creativos insultos  y comentarios sarcásticos para quienes se “atrevieron” a dar un voto sin ser “empresarios ni haber arriesgado” su dinero (cómo si tener un capital para invertir, y ganar dinero con ello, fuera el máximo valor en el mundo, y no valiera lo mismo el trabajo honesto, el esfuerzo cotidiano de los que no tienen ese capital).

Desde una perspectiva sociológica y hasta psicológica, el tema fue interesante, pues mucha gente aprovechó para “escupir” más que decir las cosas, y se han dejado notar aspectos muy diversos en gente que hasta ese entonces estaba libre de toda sospecha, manifestándose desde temores subterráneos y gran inseguridad en quienes no se esperaba, hasta actitudes muy discriminatorias en quienes jamás se sospecharían. En fin, una suma de rastros de nuestra precaria humanidad que, cuando se desnuda, nos brinda más de una sorpresa.
Una de las conclusiones, es que vivimos en una sociedad en la que predomina la miopía y el egocentrismo  centrado en el tema de “mi dinero es mi principal preocupación”. En estos días y dados los recientes hechos, alguien debe haber hecho mucho dinero vendiendo pastillas para el hígado.

Este es un post un tanto desalentado, a decir verdades, porque va más sobre ese tema que sobre los resultados en sí. Ha sido una experiencia dolorosa constatar lo dicho líneas arriba, entre mi círculo de amigos y en otras esferas también, pues es un proceso verificado que se ha dado a lo largo y ancho del país y en quienes están más allá de nuestras fronteras. No sé a ciencia cierta si la inmediatez y cercanía que ofrecen las redes sociales (con las limitantes del lenguaje escrito que a veces no todos manejan adecuadamente para poder expresar correctamente las ideas) fue un punto a favor o en contra. La verdad creo que fomentó más la beligerancia que la exposición de ideas, más el enfrentamiento que el análisis que este tipo de situaciones requieren. Pero lo que quedó claro, es que a la gran mayoría le interesa lo que tiene en su billetera o cuenta bancaria a fin de mes y se acabó la discusión. Yo podría entender eso de quienes menos tienen, pues razonan con el hambre de sus hijos y sólo pueden mirar a un cortísimo plazo (qué comerán mañana) pero es frustrante ver lo mismo en quienes tienen recursos y pueden darse el “lujo” de mirar más allá y acordarse de que hay otros peruanos a quienes el Estado también debe atender, aunque sea, en el último de los casos, no por principios, sino como objetivo económico, porque ayudarán a conformar un mejor mercado, y permitirán un país equilibrado en el que no renazca el terrorismo. Salvo que esté mal en mi análisis y el tener a millones muertos de hambre y nuevamente bombas a discreción sea negocio por algún lado.

En cuanto a las redes y demás, ojalá aprendamos a  ser más respetuosos  en el uso del lenguaje, que se utiliza con ligereza y sin el menor cuidado, como si ser grosero fuera un “plus” social, aunque en lo personal creo que  agita las aguas innecesariamente. En general, espero que logremos desarrollar un poco de tolerancia antes las posturas distintas, ante las opiniones opuestas, que en la aceptación del otro vamos sembrando una sociedad inclusiva, civilizada. De no hacerlo, sin importar nuestro manejo económico o el gobierno de turno, estaremos regresando a una etapa primitiva del género humano, aunque manejemos autos de año mientras insultamos  vía blackberry.