27 de enero de 2011

Los Correos Engaño (HOAX) : Una Plaga en el Ciberespacio

Con un asunto llamativo (ADOLESCENTE DESAPARECIDA) y un encabezado muy alarmante (URGENTE !!! AYUDA PORFAVOR - ES HIJA DE JOSE LUIS GARCIA) este nuevo correo cadena (HOAX) está circulando en la red sin control. En una semana lo recibí de cuatro personas distintas.
Aunque parezca increíble, siguen engañando a personas confiadas y abusando de su credulidad y deseo de ayudar al prójimo. Como todos los engaños de este tipo, dice cosas sumamente vagas: “Pasa la foto a todo el mundo, nunca se sabe… Por favor, mira la foto, lee el mensaje de una madre desesperada y pasa la foto a todos tus contactos”, pero sin precisar qué más hacer.
La persona no se identifica, ni da fecha o lugar específico: “Mí hija tiene 13 años, Jennifer Garcia Quintana, está desaparecida desde hace seis días. Puede ocurrir que si todos pasan este mensaje, alguna persona la reconocerá”.  Falso.  Los secuestros los descubre la Policía, no los cibernautas.
Apela al corazón sin mayores explicaciones: “Gracias a todos ustedes podré encontrar a mi niña. Les pido a todos, les suplico a todos, por favor pasa esta imagen a todas las personas posibles. Todavía no es tarde POR FAVOR, AYÚDAME”.
Luego dan un correo  (al que nadie escribe, ya que nadie ha visto a la supuesta desaparecida, y se acaba, con la manipulación final: “Si se tratase de tu hijo(a) harías lo imposible por obtener ayuda. Dios premiara tu bondad”.
Busqué un poquito en la red y la chica despareció en Argentina, México y Perú (supongo que hay  más de un José Luis García en estos países). Y me pregunto… ¿hasta cuándo seguiremos reenviando estas idioteces?
Si no quieres hacer otro papelón reenviando estas cosas o  te preguntas por qué circulan en la red, es decir, qué es lo que ganan, puedes leer, en este mismo blog: http://elrincondelakatarsis.blogspot.com/2010/08/sobre-los-famosos-correos-cadena.html#comments

24 de enero de 2011

El brutal homicidio de Kory Ávila: ¿Nos rodea un submundo de violencia y horror?

El 28 de diciembre pasado una hermosa joven de 37 años, arqueóloga de profesión, salió de su casa para no volver más. Lo que en un inicio parecía un secuestro el 19 de enero, tras una paciente labor policial, se convirtió en una horrenda realidad al hallarse su cuerpo enterrado en un jardín exterior, muy cerca de su domicilio y a pocos metros de una concurrida avenida en Trujillo, Perú. 

Su asesino había acabado con su floreciente vida el mismo día de su desaparición, embolsó el cuerpo, lo ocultó por unos días en el baño del departamento vacío en el que estaba realizando remodelaciones y que fue donde cometió el asesinato, y luego lo enterró en el pozo cavado para tal fin, en la parte exterior del edificio. La causa del homicidio fue el dinero que ella le había prestado al sujeto, primo en segundo grado, para ayudarlo en su trabajo, y que él no estaba cumpliendo en pagar.

La historia es espeluznante de por sí, no sólo por  la frialdad con que el asesino tomó en sus manos la vida de esta joven y maravillosa mujer, y por la crueldad con la que no sólo la mató sino la desfiguró y trató de desaparecer las huellas de su delito, sino porque su víctima era una persona generosa en grado sumo, que le brindó el apoyo que nadie le daba, por la pena que le inspiró y el lazo de parentezco que los relacionaba.

Conocí a Kory Ávila, siempre me impactó la especial mezcla de firmeza y suavidad que era su principal característica, así como su dulce y tierna sonrisa, el gran amor que sentía por su familia y su pasión por el Perú ancestral que la llevó a ser una arqueóloga destacada. Dueña de sí, exhibió siempre una madurez serena que era uno de sus muchos encantos. Hacía honor a su nombre: "Flor de oro". Pude imaginar muchas cosas para su futuro, pero jamás pude soñar que terminara su vida a manos de una bestia inhumana y sanguinaria, en una muerte tan violenta y sin sentido.

Sin embargo, más allá de mi dolor o, más importante aún, el de su familia que une su profunda pena  a la indignación de este trágico final que conlleva un lento proceso policial y judicial que debe realizarse, está la reflexión que mucha gente se plantea en estos días: ¿qué está pasando con la sociedad?

Los noticieros a nivel nacional inician sus informes con hechos sangrientos sucedidos en Lima o en provincias en cantidad tal que parece que no hubiera más noticias. Sin embargo los noticieros de provincia no se quedan atrás y muestran día a día asesinatos en tal dimensión que parece que la vida humana ya no tiene valor. Y no estamos hablando de personas enajenadas, psicópatas o delincuentes de amplio prontuario. No. Estamos hablando de personas comunes y corrientes que por motivos diversos en un momento dado eligen, entre sus diversas opciones, la de segar la vida de otro ser humano con la misma facilidad con la que usted decide encender su PC.

Se habla de la benignidad de las leyes y de un sistema judicial lleno de “huecos” en los cuales  abogados deshonestos y  magistrados corruptos se confabulan para dotar de libertad a quienes debieran pudrirse en prisión. Se habla de una sociedad  descontrolada  que inyecta en la mente de los individuos  imágenes de sangre, asesinatos y violencia, con la colaboración involuntaria de medios de comunicación, especialmente el cine y la televisión, confeccionando así la trama de una cotidianeidad  paralela escrita con balas, cuchillos y martillazos. Lo que hace poco parecía sólo un producto reservado para sociedades lejanas, primer mundo, consumismo enajenante, drogas y demás, hoy ya resulta ser parte de nuestro día a día, sea en la capital o en la más recóndita provincia del interior del país. Pareciera que matar es ya parte del abanico de posibilidades de acción para más personas cada día.

Hoy sólo queda  esperar que el sistema funcione y sancione a los responsables como es debido, no sólo para "hacer justicia" proporcional al crimen cometido, sino para preservar a otras potenciales víctimas de este tipo de individuos sanguinarios y sin escrúpulos. 

La joven embarazada, el anciano vigilante de un edificio, la arqueóloga en la flor de la vida, la mujer mayor de San Isidro, un niño acuchillado, son sólo unas pocas víctimas de la violencia de dos o tres días, pues un resumen  verdaderamente prolijo y exhaustivo sería demasiado sobrecogedor para este espacio y, sobre todo, para quien escribe.

No sé qué digan los psicólogos al respecto, ni si existe una tesis definida sobre el tema, pero resulta que estamos en un mundo de locos. Si tiene alguien una explicación que me la dé. Nada revivirá a Kory, ni a ninguna de las víctimas inocentes de esta violencia demencial, pero al menos, nos ayudará a entender en qué mundo estamos viviendo en realidad.

Mayor información: