10 de agosto de 2010

Breves apuntes sobre la amistad

Hace un par de días he regresado a casa luego de haber pasado un delicioso fin de semana con mis compañeras de promoción, léase “del colegio”. 


Nos reunimos 16 “chicas” y disfrutamos juntas en tal distensión y algarabía que fue un relax muy placentero y terapéutico al más alto nivel. Sin embargo, para muchas personas es extraña la idea que un grupo grande de mujeres desee compartir tres días sin una particular agenda, sólo por el deseo de estar juntas y divertirse en ese compartir. Para mí es reconfortante y muy inspirador que al pasar de los años quienes fueron tus compañeras se conviertan en tus amigas, es decir desarrollen por ti esas cualidades que exige una relación de amistad: paciencia, tolerancia, alegría, solidaridad, generosidad. Sin condiciones. Tal vez entre todas no podamos tener el mismo nivel de contacto o comunicación, pero sí la misma disposición a dar, a escuchar, a ayudar. Es algo muy especial y me siento agradecida y afortunada por ello. 

Supongo que no es igual en todos los casos, y no pretendo criticar ni dar lecciones de nada a nadie, pero me pareció interesante abordar el tema general de la amistad y compartirlo para poder tener una idea más precisa acerca de si la extraña soy yo (y mi mancha del cole) o son los otros que muchas veces nos miran como bichos raros. Sus comentarios (ingresándolos al final de esta entrada) serán de gran ayuda.

Así que al llegar a casa hice lo que suele ser de gran ayuda en estos casos: buscar lo que personas ilustradas y brillantes han pensado sobre el tema, en este caso la amistad, y es impresionante la diversidad de conceptos que he encontrado, al punto que no sé si me acerco a una conclusión o estoy más perdida que al principio.

Una idea encantadora es la de Erasmo de Rotterdam (1469-1536) que dice “la verdadera amistad llega cuando el silencio entre dos parece ameno”, pues es tremendamente cierto. Con un amigo no tienes que ser ingenioso o interesante, pues existe la confianza de que te acepta como eres (y como estés: gorda, flaca, mal o bien vestida, etc.), además que probablemente te conoce mejor que tú mismo. Otro concepto que es muy sutil pero interesante, es el del poeta inglés Lord Byron (1788-1824) que anota “la amistad es el amor, pero sin sus alas”. Rayadazo, pero creo que muy cierto, ya que nuestros amigos son personas que nos gustan, no en el sentido sexual pero sí como persona (¿podemos tener un amigo al que despreciemos? No lo creo) y con quien disfrutamos compartir (no en el sentido sexual pero sí en el social. Es alguien a quien queremos ayudar cuando lo necesita y confiamos en su apoyo cuando lo requerimos. Esa cercanía amor-amistad también la percibe el escritor italiano Alberto Moravia (1907-1990) y por ello dice que “la amistad es más difícil y más rara que el amor. Por eso, hay que salvarla como sea”.

Creo que a este paso debo hacer una aclaración: no me refiero aquí a la amistad de los niños ni a la de los jóvenes que sólo buscan alguien con quien salir o que comparta gustos de moda o deporte. Me estoy refiriendo a la amistad de personas adultas que eligen ser amigos o seguir siéndolo, como es el caso que ha dado lugar a este post. Y en ese sentido me parece genial lo que dice el francés Jean de la Fontaine (1621-1695): “La amistad, como la sombra vespertina, se ensancha en el ocaso de la vida”. Es medio tristón el pensamiento pero no está para nada desacertado. Supongo que el proceso de madurar te ayuda a valorar a un amigo/ga, a cuidarlo y te enseña que  si quieres tener amigos, debes empezar por serlo, y eso no se suele entender a los 8 ni a los 15.  

Sobre la calidad de la relación entre los amigos, la tolerancia y el respeto son cualidades fundamentales, y creo que deben ser el requisito sine qua non, pues quien no acepta al otro como es (aunque no por eso deje de intentar ayudarlo a mejorar) no puede ser amigo. “La amistad no puede ir muy lejos cuando ni unos ni otros están dispuestos a perdonarse los pequeños defectos”, y eso no lo digo yo sino Jean de la Bruyere, un escritor francés del siglo XVII a quien no tengo el placer de conocer. Se suele considerar necesaria la total aceptación del otro como base para una auténtica amistad. “Al amigo no lo busques perfecto, búscalo amigo”, dice José Narosky, escritor argentino, y creo que da en el blanco.

Pero aunque éste no es el tema del artículo, tratando de discernir esto de la amistad encontré algunas “genialidades” de personajes célebres que desnudaron sus carencias o frustraciones al dar su opinión sobre el tema, como es el caso del muy criticado pero inigualable Óscar Wilde, que decía escoger a sus amigos por su buena apariencia, a sus conocidos por su carácter y a sus enemigos por su inteligencia. Es una idea muy particular la suya, sin mencionar aquello de “escoger a los enemigos”. Pero tratándose de Wilde,  resulta comprensible.  Otro pensamiento extraño es el de George Eliot (no me pregunten quien es, no me lo han presentado): “Los animales son buenos amigos, no hacen preguntas y tampoco critican”. Palmas por original, pero lo que el señor busca no es un amigo sino un par de orejas y un poco de compañía (¡pobechitoo!). Un concepto más sexista del tema lo trae un alemán (Jean Paul) que escribe: “La amistad del hombre es con frecuencia un apoyo; la de la mujer es siempre un consuelo”. Plop.

Sin embargo creo que el premio se lo otorgo al inolvidable Mark Twain (1835-1910), agudísimo y sabio, que nos deja una idea para apuntar en el cuaderno: “La verdadera misión de un amigo es ponerse de tu lado cuando yerras. Casi todo el mundo estará a tu lado cuando aciertes”. La verdad, sólo se me ocurre decir, como la Chimoltrufia,  “para qué te digo que no, si sí”.

Para cerrar la lista, les dejo una frase de un personaje que a diferencia de los anteriores no se dedicó a disertar pero que influyó en muchas personas pese a su corta vida, Kurt Cobain,  compositor, guitarrista y cantante de Nirvana (1967-1994): “El auténtico amigo es el que sabe todo sobre ti y sigue siendo tu amigo”. ¿Necesita comentarios?

5 comentarios:

  1. son buenas varias cosas, entre algunas:
    el saber que aunque pase el tiempo siempre sabrás q hay alguien que marco tu vida para siempre y con quien compartiste y compartirás tal véz alguna sonsera pero que te alegrará el momento,
    tambien saber que puedes conocer mucha gente en el camino, pero solo los que si valen permaneceran caminando contigo,
    y mas importante aún! que nunca pero nunca estas solo, siempre tienes un buen amigo contigo.

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  2. En los contratiempos, sobre todo, es en donde conocemos todos nuestros recursos, para hacer uso de ellos y para saber todo lo q podemos lograr con ellos....

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  3. No podría estar más de acuerdo....

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  4. La amistad, es un sentimiento incondicional, por lo tanto no tiene parámetros.
    Me encanta reencontrarme con mis amigas/compañeras de colegio y después de más de 40 años, esas reuniones son invalorables.
    No contamos nada de fondo, no hablamos de literatura, no pedimos nada, simplemente, disfrutamos la compañía de una y otra y muchas veces, mayores y con hijos adultos nos comportamos como las chiquillas de los 60's que fuímos.

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  5. Creo que es importante contar con ese nexo que es a la vez un espacio, aquel donde eres lo que eres sin preocupaciones ni prejuicios, pues todos te conocen desde que despertabas al mundo, y a la vez respetando lo que somos todos en el presente, con errores, defectos y virtudes.

    No juzgar me parece importantísimo, no sólo como una muestra de respeto por el otro y por uno mismo ("el que esté libre de pecado....")sino como una forma de aceptación que nos acerca a una familia.

    Coincido en que disfrutar la mutua compañía es un verdadero placer que hay que saber buscar y disfrutar...

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