19 de enero de 2012

Cosas que sólo pasan en el Perú (IV)

¡Tranca a la vista! ( o "La Planificación es una ilusión")


Imagino que los funcionarios del Municipio Distrital Víctor Larco Herrera, en Trujillo, deben pensar que la planificación es algo inútil porque no hay cuando programen sus obras, al menos eso es lo que parece ya que, sólo un botón de muestra, el otro día las urbanizaciones California y Santa Edelmira amanecieron llenas de trancas de fierro y otras de malla plástica, de manera que los automovilistas de pronto  se encontraban con cierre de calles por todos lados y daban vueltas a las cuadras sin saber cómo llegar a su casa o cómo salir del laberinto.

Lo mejor es que colocaron las trancas en la noche y a mí me tocó llegar a medianoche en taxi, sin saber por dónde ingresar a mi calle y al final, después de mil vueltas, tuve que bajarme del auto a dos cuadras y caminar sola, a esa hora, hasta llegar a casa. ¿El motivo? Obras para aplicar una capa asfáltica en las pistas (o, bueno, cómo sea que se llame esa capita de nada que echan con mucho bombo y luego de dos meses ya se está desgastando).

De más está decir que los vecinos pusieron el grito en el cielo porque nadie del municipio había avisado, hasta que algún vecino dijo que a él sí le había llegado un papelito bajo la puerta, mientras que a los demás ni les habían dicho "tranca va". Luego, se descubrieron pegados en algunos postes de alumbrado público (sí, cómo los avisos públicos de la siglos atrás) unos comunicados donde avisaban del a obra e indicaban las cuadras a ser afectadas. La ira no menguó con eso, porque ambas formas de comunicación fueron arbitrarias (algunas casa, algunos postes) y encima sin mayor anticipación, y para colmo, sin indicar rutas alternas.

En casa de mi hermana, el asunto fue desastroso, pues la vereda no lindaba con una pared sino con un pequeño jardín, por lo que los los autos decidieron pasar por encima arruinando su jardín en un par de días, como se ve en la foto. Me pregunto si esos conductores de hermosos y modernos autos hubieran visto con complacencia que otros automovilistas pasaran por encima de SU jardín, como hicieron ellos...

En suma, deben haber sido más de uno los problemas originados por esta situación (¿emergencias médicas, por ejemplo?) motivada por nuestro alcalde y sus secuaces que, como la gran mayoría, no planifica sus obras, y si lo hace no considera importante avisar (¡adecuadamente!) a sus vecinos, pese a que luego resultarán perjudicados de forma clara y directa. Lo mismo pasa cuando se trata de tuberías de agua, de desagüe, de teléfono, de luz, y todas esas obras que originan romper pistas y veredas una y otra vez, sin importar cuánto cueste y cuánto moleste, ya que parecen creer que las obras son lo que importa y la planificación... debe ser una ilusión.

Finalmente, en los carteles se anunciaba el final de la obra para el día 16. Hoy estamos a 19 y las trancas que los vecinos no han derribado aún siguen cerrando el paso. ¿Se acordará el municipio de recogerlas?

1 comentario:

  1. La improvización es "pan de cada día" en nuestro medio, más aun en Trujillo, pena que pocos lo puedan ver, para ser ma precisos no lo qieran ver para corregir, mucha gente se convierte en: "CIEGA, SORDA Y MUDA". Para supuestamente vivir "en paz".- Muy mal ejemplo para las generaciones venideras, ello se convierte en elemento sustancialmente emergente de la delincuencia.....

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